La campaña negra contra Chimalhuacán

La campaña negra contra Chimalhuacán

Por Minerva Flores / Fernando Castro

Los habitantes del cuarto municipio más grande del Estado de México viven vidas paralelas: una la escogieron, la otra les fue impuesta.

Desde hace 17 años la nota roja sobre Chimalhuacán inunda los titulares de los medios impresos y digitales; por ratos descansa, pero siempre irrumpe violentamente.

Del 19 al 29 de junio de este año, el municipio fue convertido en el personaje principal de los medios informativos y las redes sociales mientras la vida de los chimalhuacanos transcurría con normalidad ajena a la catarata noticiosa de los más de 54 medios internacionales, nacionales y estatales y sus respectivos portales de Internet, canales de televisión, redes sociales, líderes de opinión y estaciones de radio que infundían miedo y esparcían olor a muerte entre las mentes de sus lectores.

Algo no cuadra en el día a día de los habitantes de Chimalhuacán con lo que se lee, ve y escucha en la prensa.

Una figura ensombrece constantemente cualquier progreso social desde el año 2000.

De lodolandia a municipio en desarrollo

Hasta antes de ese año despertar en Chimalhuacán era deprimente. El olor putrefacto del drenaje al aire libre daba los buenos días a sus habitantes; el panorama del municipio gris y descolorido lo daban las grandes cantidades de basura amontonadas sobre las calles enlodadas, y los cables de luz caían suspendidos de algún madero puesto provisionalmente para después sustituirlo por uno de concreto; o, por lo menos, ésa era la promesa.

Los funcionarios convertidos en caciques imponían su ley, y postraron al municipio durante 30 años. “Había un cacique para cada cosa”, describe Alberto González, en Doña Loba. Controlaban los pozos de agua, la recolección de basura, las pipas, las tierras, el transporte, los mercados, la pepena… todo.

Cincuenta por ciento de la población tenía agua potable; 60 por ciento, electricidad, y  solo un tercio acceso a los servicios de salud. Todos los males de la pobreza anidaban juntos. Desempleo, violencia, drogadicción, analfabetismo, insalubridad, desintegración familiar y marginación social eran los jinetes del apocalipsis del municipio.

A 17 años de distancia, el cambio logrado por la mancuerna gobierno-población,  autonombrada Proyecto Nuevo Chimalhuacán, es radical.

El antes denominado basurero más grande de México pasó de cinco por ciento de calles pavimentadas con banquetas y guarniciones a 95 por ciento, y ahora todos gozan de luz eléctrica y drenaje, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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Antes ni un columpio había…

De 1997 a 2000 era imposible encontrar en Chimalhuacán un espacio de recreación; parques o plazas no existían; el deporte y la cultura eran un derecho que las autoridades no permitían; en esquinas y calles la juventud delinquía, bebía o perdía el tiempo mientras los menores de edad jugaban entre el lodo y la pestilencia.

No había un solo columpio en todo Chimalhuacán ni ningún área de esparcimiento. Actualmente existen más de 15 lugares con juegos; tres albercas recreativas: una olímpica y otra semiolímpica (la segunda está en construcción).

De cero auditorios, ahora tienen tres de primer nivel y una monumental biblioteca municipal.

“Ahora tenemos jóvenes que practican natación, próximamente se irán a Cancún a participar en mar abierto; 360 pequeños gimnastas que en cada concurso nacional han traído hasta 35 medallas, más de las que se llevan estados completos; grupos de danza clásica, que aunque todavía les falta, tienen una transformación importante en su ser; pintores y escultores; todos ellos están demostrando que lo único que peleaban era una oportunidad para prepararse”, comentó a este medio el encargado de la Dirección de Deporte, Fernando Andrade.

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En el año 2000, Chimalhuacán no tenía escuelas de nivel superior; hoy suma ocho de este tipo; es el único municipio mexiquense, después de Toluca, donde la Universidad Autónoma del Estado de México imparte la carrera de Medicina y, de acuerdo con su rector, el Campus Chimalhuacán ahora tiene más solicitantes para esta carrera que el de la capital.

Seis años después, le dio la bienvenida al programa de alfabetización cubano “Yo sí puedo”, con el que ha logrado pasar de 16 por ciento de analfabetas a menos del uno por ciento, con lo que hace un año se levantó la bandera blanca que simboliza la erradicación del analfabetismo.

De un año a la fecha, 12 mil 10 adultos concluyeron su primaria y secundaria a través del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).

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Antes solo había tres clínicas pequeñas en Chimalhuacán y un tercio de los habitantes gozaba de atención médica.

Los gobiernos estatal y federal son los responsables de garantizar este derecho constitucional a cada mexicano.

Eso no ocurre en Chimalhuacán. No obstante que no les corresponde, las autoridades municipales del sector presumen su esfuerzo mensual: destinan cuatro millones de pesos (mdp) en salarios de personal médico e invirtieron 107 mdp de financiamiento local para la conclusión del Hospital General de San Agustín (40 camas), según el último Informe de Gobierno de la alcaldesa y su cabildo.

El Proyecto Nuevo Chimalhuacán y la organización con mayor número de integrantes, el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), gestionó a través de los diputados federales de su afiliación 70 mdp para comprar los terrenos donde se construirá un hospital regional de tercer nivel con 260 camas y todas las especialidades. Es como si trajeran el Hospital Siglo XXI de la Ciudad de México a este pedacito de Chimalhuacán.

“Tenemos ya 18 Centros de Desarrollo Comunitario (CDC) donde brindan servicios médicos generales, dentistas, optometristas, trabajadores sociales y psicólogos, y también el municipio le ha destinado 48 millones al año”, contó a buzos el responsable de la Dirección de Salud municipal, Oliverio Silva Castillo.

Desde 2000, cuando Arturo Montiel Rojas fungía como gobernador de la entidad mexiquense, Chimalhuacán recibe el menor presupuesto per cápita de los 145 municipios del Estado de México, de acuerdo con el programa de inversión estatal y datos proporcionados a este medio por la Dirección de Finanzas municipales.

“Desde el gobierno de Montiel (1999-2005) hasta el día de hoy –con Eruviel Ávila– se ha discriminando económicamente a Chimalhuacán.

Les incomodó que a pesar de someterlo y sojuzgarlo haya evolucionado y siga avanzando, incluso mucho más que otros que no sufren esta segregación. Entonces, ¿cómo lo sabotean si los cacicazgos y la asfixia presupuestal no han sido suficientes?, pues recurren al viejo expediente de la nota roja: construir historias que no se pueden probar (ni están interesados en hacerlo), inventar una realidad alterna y convencer a mucha gente (que además no es muy difícil porque la gente es más proclive a creer las malas noticias que las buenas) de que en Chimalhuacán no hay cambio y está mal gobernado; en detrimento del grupo político priista que desde 2000 gobierna Chimalhuacán”, aseguró a buzos Alejandro Envila Fisher, periodista de investigación del municipio desde 1999, abogado y exdirector de varios medios nacionales a lo largo de su carrera.

Una Guerra de Cuarta Generación en suelo mexiquense

“Vivimos en la era del nuevo terror confeccionado en los talleres de la industria mediática, de la Guerra de Baja Intensidad y su tentáculo denominado Guerra de Cuarta Generación”, aseguran Robinson y Melissa Salazar en su investigación La trama mediática del miedo y el terror. Y Chimalhuacán se convirtió en el escenario perfecto.

El 14 de septiembre de 2015 aparecieron en los principales medios de comunicación nacional títulos que alertaban la existencia de una mujer, La Degolladora, en el municipio.

El hecho ocurrió tres días antes de que el MAN diera a conocer a nivel nacional que haría una serie de movilizaciones para denunciar acuerdos incumplidos por el Gobierno del Estado de México, y solicitar la intervención del Gobierno Federal, declaró en su momento Jesús Tolentino Román Bojórquez, entonces alcalde de Chimalhuacán.

La supuesta culpable de asesinar a dos personas y herir a cinco más, fue absuelta por cuatro jueces el 5 de julio de 2017 y purga una condena de 20 años por agredir al líder de los comerciantes informales. Negó haber atacado a los chimalhuacanos.

“Consecuentemente, si no se trataba de una loca ni de una sicaria al servicio del crimen organizado; queda solo entonces el móvil político. ¿Cuál en concreto? El hecho de que en los próximos días el MAN realizaría una movilización de 100 mil adherentes para exigir el cumplimiento de varios compromisos”, afirmó el expresidente municipal.

Para el también director de la Red de Investigadores Latinoamericanos por la Democracia y la Paz e investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Robinson Salazar, este modus operandi es propio de los agentes al servicio de los medios, quienes organizan de manera intencional el discurso mediático y lo adecuan a distintos segmentos sociales, guardando siempre la estructura misma del lenguaje, pero adjetivando en forma generalizadora con el firme propósito de categorizar a los individuos que no son gratos a sus intereses, predisponiendo al auditorio (a través de la herramienta de la transmisión virtual) en la salvaguarda de los benévolos y la construcción del enemigo.

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Acababan de pasar las primeras seis horas del domingo 18 de junio de 2017 cuando un taxista de la Ciudad de México llamó al 911 a las 6:13 con número de celular de la capital y reportó el hallazgo en el bar “Las Chicas de Oro” de los cuerpos inertes de tres hombres y una mujer con el tiro de gracia.

A las 10:25, cuatro horas después de ocurrido el suceso, el diario digital www.infopolitano.com daba a conocer que habían ejecutado a cuatro personas en Chimalhuacán.

Milenio noticias y eluniversal.com.mx, en punto de las 4:58 de la tarde dieron el banderazo de inicio de lo que sería una lluvia ininterrumpida de notas, entre los días 18 y 19 de junio, sobre los muertos en el bar.

Treinta y seis medios impresos y digitales revolcaron la misma nota que no proporcionaba más información que el número de fallecidos y de su relación con la delincuencia organizada.

Veintiún millones 517 mil 72 personas suscritas o seguidores de estos medios conocieron la noticia: 70 mil 867 a través de medios impresos y 20 millones 446 mil 205 desde medios digitales y las redes sociales, de acuerdo con datos del Padrón Nacional de Medios Impresos (PNMI) y de las estadísticas de cada red social de los medios.

Ni los 11 mil 635 adultos que concluyeron su primaria y secundaria en el municipio en 2016, la cifra más alta en todo el país, mereció una nota en la prensa local, estatal o nacional, como los cuatro delincuentes asesinados.

¿Por qué? “Desde el principio se construyen como enemigos a aquellos que alguien tiene interés en representar como amenazadores aunque no nos amenacen directamente, de modo que lo que ponga de relieve su diversidad no sea su carácter de amenaza, sino que sea su diversidad misma la que se convierta en señal de amenaza”, advierte Umberto Eco en Construir al enemigo.

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Apenas un día después, a las 4:34 pm del 19 de junio, el portal SN Noticias informaba: “Hallan a hombre sin vida en Canal de Chimal”.

A las 19:04 horas del mismo día, cuando la noticia ya corría desde hacía dos horas 20 minutos en las redes sociales, la policía municipal acababa de encontrar el cuerpo de un hombre que flotaba sobre las aguas negras del canal del Río de la compañía a la altura de Chimalhuacán, pero arrojado en Chalco, Estado de México.

Ningún chimalhuaquense ha reclamado el cuerpo ni ninguna persona desaparecida del municipio tiene las características del hombre que flotaba y que fue rescatado por policías locales.

“Dentro del aparato mediático encontramos la invasión de contenidos de estrecho vínculo con la violencia, sean asesinatos, accidentes, hurto, secuestro o cualquier otro acto delincuencial; el discurso de opinión parcial llama a la emergencia inmediata de erigir la fuerza y recomponer el orden en las áreas colapsadas.

La violación hacia lo moralmente instituido valida el actuar represivo, devuelve la posibilidad de obviar la demanda ciudadana detrás del hecho mediante la creación de la propaganda de fuerza”, explica la investigación de los señores Salazar, sobre la forma de proceder en una Guerra de Cuarta Generación.

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El portal reporterosenmovimiento.com.mx informaba que el sábado 24 de junio otro cuerpo de una mujer había sido abandonado en Chimalhuacán.

A las 8:33 horas de la mañana del domingo 25, cuando la noticia ya corría en los medios de comunicación desde el día anterior, la policía municipal acababa de descubrir el cuerpo abandonado de la fémina.

Al día del cierre de esta edición, de acuerdo con información de la policía municipal, la mujer no era de Chimalhuacán y nadie la ha reclamado.

El último domingo de junio (25), 18 portales de Internet reprodujeron la noticia; el lunes 26, 16 más continuaron replicándola, y el martes, otros 12.

La noticia tuvo 13 millones 313 mil 229 impactos (543 mil 531 en medios impresos y 12 millones 769 mil 698 en medios digitales); como si se hubiera informado dos veces a todos los habitantes del estado de Puebla.

El 26 de junio, la noticia tuvo 10 millones 962 mil 747 impactos: 340 mil 263 en medios impresos y 10 millones 622 mil 484 en medios digitales.

El miércoles 27 leyeron la noticia cinco millones 359 mil 170.

El impacto durante los tres días fue de 29 millones 635 mil 146 personas según datos del PNMI y de las estadísticas de cada red social de los medios; es decir, como si la noticia le hubiera llegado a toda la población de 15 estados del país.

“Se dieron el tiempo de bajarse y acomodarlo. Por las características en que apareció el cuerpo, lo cargaron y lo fueron a plantar ahí. Se necesita tener mucha sangre fría, poco valor hacia los seres humanos y de mucho poder político para salir impune”, dijo enfática a buzos la presidenta municipal de Chimalhuacán, Rosalba Pineda Ramírez.

“La intencionalidad de la Guerra de Baja Intensidad es descontextualizar, desnaturalizar, alterar y mentir sobre lo que realmente acontece en la realidad que nos envuelve.

Esa conducta distorsionadora es suficiente para crear adeptos y contrarios; asimismo vierte opiniones y alienta conjeturas, todas con el ánimo de disputar la razón”, explica la doctora en Comunicación de la Universidad de La Plata, Melissa Salazar, sobre el miedo y el terror en los medios actuales.

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A un día de que aquella noticia dejara de figurar en primer plano, Carlos Loret de Mola, recientemente galardonado con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España y conductor del noticiario matutino “Despierta”, con una audiencia promedio de 666 mil 768 personas, del canal más visto en nuestro país: “las estrellas”, presentaba: “dos de las ciudades perdidas del Estado de México, una muestra de la situación social que va a tener que enfrentar el nuevo Gobierno estatal”.

En la telepantalla se escucha fuerte el sonido natural del bullicio y los cláxones de carros y camiones, de fondo y al centro de la toma se levanta sobre su pedestal la escultura del Guerrero Chimalli, con su mano derecha empuñando un mazo y con la izquierda cargando un escudo.

Al frente de él, ocupando prácticamente todo el cuadro y con letras gigantes, la leyenda: “Bordo de Xochiaca. Nezahualcóyotl, Estado de México”.

“Cualquier profesional de los medios de comunicación sabe que una de las imágenes emblemáticas de Chimalhuacán es el Guerrero Chimalli, por tanto, a mí me parece que utilizar al Guerrero Chimalli como imagen de fondo cuando se está hablando de otros municipios, o es una actitud irresponsable o se hace de mala fe, con dolo; porque yo digo una cosa con la voz y otra con las imágenes”, se permite dudar Cecilia Anaya, jefa de comunicación Social del Ayuntamiento.

La inconformidad de la vocera de Chimalhuacán tiene explicación en el guion de una Guerra de Cuarta Generación, objeto de estudio desde hace 10 años de los investigadores de la UAS: “en la era de la globalización indolente y el modelo neoliberal, los propietarios de los medios abrogan todo medio alternativo y asumen la postura prepotente de autoerigirse en únicas fuentes y canales para dar a conocer lo que acontece en el mundo; enfocan los hechos para preconstruir imágenes que invisibilizan la esencia y resaltan lo que estratégicamente quieren destruir e invalidar; modifican el curso de los acontecimientos y los respaldan con discursos “académicos” de personajes que venden imágenes o mentiras coherentemente edificadas; inducen, imponen y re-crean escenarios cargados de violencia simbólica o física como forma o escudo de amedrentamiento contra los actores opositores”.

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(Canek Lagos [actor] camina sobre una de las laterales de la Avenida Bordo de Xochiaca y habla por teléfono celular. Va a dar la ubicación del cuerpo del amigo de la primera dama que mataron en Tepito, Ciudad de México).

Canek: Cuando confirme que esta información es verdadera… Doscientos mil o nada. Lo veo en el Guerrero Chimalli. Cuando llegue a la esquina, espere mi llamada, yo la busco. [Quince segundos].

Policía (actor): Tenemos un informante. Va a entrevistarse con una periodista.

(Toma aérea del Guerrero Chimalli. En la base de operaciones de la policía se realiza un monitoreo aéreo a cuatro cámaras del camellón frente a la escultura roja. Están listos para el encuentro).

Coordinador (actor): La periodista ya está en posición.

(Sobre el camellón del Guerrero Chimalli)

Periodista (actriz): Javier, en cuanto lo veas, comienzas a filmar. ¿Me entiendes?

Camarógrafo (actor): Okey, sí.

[Trece segundos].

Movimiento lento de la cámara de abajo hacia arriba de la escultura gigante Guerrero Chimalli. Apostado en la entrada oeste de Chimalhuacán roba cámara y luce bermejo en todo su esplendor; de fondo, El Chimalhuache, cerro tupido y rodeado de casas grises. [Cuatro segundos]. Le siguen tomas en movimiento de establecimientos comerciales, vendedores ambulantes, grafitis de la Santa Muerte (patrona del barrio de Tepito y de sus comerciantes). Fin de la toma. Capítulo 8. [Diecinueve segundos].

El monumento emblemático de Chimalhuacán, con apenas dos años y medio de antigüedad, se convirtió en 57 segundos en el protagonista del capítulo 8 de la serie televisiva “Ingobernable”, cuya trama se desarrolla en su totalidad en la Ciudad de México y no en el municipio mexiquense.

El nuevo melodrama se subió a 190 países, es protagonizado por Kate del Castillo y está disponible desde el 24 marzo de este año. Fue producido por Netflix México y Argos Televisión (del mexicano y simpatizante de Andrés Manuel López Obrador, Epigmenio Ibarra; producida por su hermano Pedro y su hija Eréndira, y con el guion de su otra hija, Natasha Ybarra-Klor).

“Los medios de comunicación no solo entretienen, desmentalizan, controlan y enmudecen a la sociedad destino de sus programas, sino que ejercen el arte de la guerra y arman la gran batalla de las ideas, donde el argumento no está persuadiendo, sino imponiendo un pensamiento único.

El verdadero terror prevalece en la intencionalidad de un gobierno a favor de la expansión empresarial, del aumento a la concentración y el despojo, de la prohibición a la libertad de pensamiento distante de aquel defendido por las corporaciones de la información cuando se hallan en desacuerdo con los gobiernos locales”, argumentan los investigadores sobre la finalidad de los dueños de los medios, en contubernio con los gobiernos y el poder financiero, para el control de la sociedad.

Durante mayo y junio las notas negativas sobre inseguridad en el municipio incrementaron al tres mil por ciento; de cuatro o de ninguna al mes pasó a 120. En mayo tuvo 16 apariciones y en junio, 104.

“Se trata de construir narrativas en un sentido profundamente negativo acerca de Chimalhuacán. Sobre falsedades, pero lo suficientemente bien hechas para que parezcan verdades. Cuando están vinculadas con la política muchas veces describen falsedades, y la gente que desconoce (la realidad) las toma como verdaderas.

Desgraciadamente vivimos en una sociedad que se comunica, informa o desinforma, a través de los medios tradicionales de comunicación que favorecen a la propaganda negra: las redes sociales, las series de televisión y las telenovelas; la manipulación va por ahí”, asegura Alejandro Envila Fisher, periodista mexicano y decano que escribió en 1999 el libro Chimalhuacán, el imperio de La Loba.

El exbasurero más inseguro

Lodo, basura y pestilencia no eran las únicas cartas de presentación del entonces municipio más marginado del país, la inseguridad se enseñoreaba en esta tierra sin ley crecida al amparo del Gobierno estatal.

Ciento ochenta elementos daban la bienvenida al nuevo milenio con una flotilla de cero camiones y unas instalaciones deprimentes que apenas constaban de un cuartucho de cuatro por tres metros.

Los policías dispuestos a ejercer su profesión se movían en vehículos particulares y la mayoría de las veces en el escaso transporte público. Cuando ellos arribaban la emergencia ya había pasado.

Diecisiete años después, el rostro de este municipio es otro: la corporación está integrada por 830 policías, posee 130 unidades entre patrullas, grúas y motocicletas; cuenta con una comandancia (complejo de cuatro pisos y dos edificios de igual tamaño), un centro de mando y comunicación con tecnología de punta, un sistema de alarmas vecinales, dos mil 400 botones de seguridad y 240 cámaras de monitoreo.

Dirige un departamento multidisciplinario de prevención del delito, una célula de búsqueda de personas desaparecidas, una preceptoría juvenil y promueve el programa preventivo grupal (de autoridades y padres de familia), según el último Informe de labores de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal.

“Conspiración del silencio”

Hace más de tres lustros, Chimalhuacán se encontraba entre los cinco municipios más violentos de la entidad, hoy ocupa el lugar 45, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) (quien más se aleja del cero, tiene menor índice delictivo).

De los cuatro municipios que colindan con él, es el segundo más poblado (679 mil 811 habitantes) después de Nezahualcóyotl (un millón 39 mil 867 personas).

Tiene 3.33 veces más población que su vecino Chicoalopan; 2.82 veces más que Texcoco y 2.31 veces más que La Paz, según estadísticas de la Encuesta intercensal 2015 Estado de México del Consejo Estatal de Población (Coespo).

Según el último censo del Inegi, que coincide con el Coespo, es el sexto más poblado de los 125 municipios del estado.

Sin embargo, los anales de la Dirección de Desarrollo urbano y territorial reportan que el número de habitantes que maneja el Inegi y el Coespo no es el correcto, situación que se conoce desde 2000.

Esta misma oficina reportó que en 2010 Chimalhuacán tenía 611 mil habitantes. En 2012 le fue anexado el ejido Santa María, cuya población era de 260 mil habitantes, por disposición del Congreso del Estado de México. Por lo que ahora el municipio posee una población de 811 mil habitantes; es decir, que en solo cinco años la  población creció 30 por ciento.

Si consideramos esta cifra, Chimalhuacán sería el cuarto municipio con mayor número de habitantes, apenas por debajo de la capital mexiquense: Toluca, y de Nezahualcóyotl y Ecatepec de Morelos.

De enero a mayo de este año, Chimalhuacán fue el municipio con menor número de delitos de alto impacto por cada mil habitantes: 6.10; le siguieron Chicoloapan con 6.32; Texcoco, 6.67; Nezahualcóyotl, 7.08, y La Paz, 9.03, cifras todas del SNSP.

Los principales delitos de alto impacto catalogados por la Fiscalía General de Justicia  (FGJ) son: robo con violencia (a casa habitación, negocios, transportistas, transporte público, transeúntes, instituciones bancarias y otros), robo de vehículos (con violencia o sin ella), homicidio doloso, secuestro, extorsión y violación.

Además de ser el municipio donde menos se cometen delitos, se colocó en el penúltimo lugar de los municipios con quienes comparte límites: Chicoloapan (105); La Paz (80.16) y Nezahualcóyotl, (52.67), de acuerdo con el último reporte de enero a junio de 2017 de la FGJ del estado.

De los 10 municipios mexiquenses con arriba de 496 mil habitantes, Chimalhuacán ocupa el octavo lugar con menor índice delictivo.

La Organización de las Naciones Unidas sugiere que debe haber un policía por cada 333 habitantes; Chimalhuacán tiene un policía por cada 977 habitantes.

A lo largo de 17 años, su academia policial ha graduado a 49 policías en promedio por año, ha elevado su nivel educativo (96 por ciento de ellos tiene el nivel mínimo de preparatoria, el doble del promedio de los policías del estado [48 por ciento]), con los cuales ha obtenido los resultados antes mencionados. Al día de hoy, el déficit de agentes es de mil 605 elementos.

“El municipio no recibe ni siquiera lo que por ley le corresponde. Y los recursos para seguridad siempre han sido insuficientes, lo que tenemos ahora lo hemos logrado a través de la protesta pública del pueblo de Chimalhuacán”, asegura el director municipal de finanzas, Sergio Díaz Espinoza, sobre el recorte presupuestal municipal.

“Y cuando se trata de la asignación de recursos dicen: ‘Chimalhuacán no tiene una incidencia delictiva tan delicada’, pero cuando se trata de pegarnos, de desprestigiarnos; entonces dicen que somos de los municipios con mayor violencia”, agrega a buzos el director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Chimalhuacán, Cristóbal Hernández Salas.

Las variaciones en el poder adquisitivo del salario están relacionadas con el delito de robo, afirma la doctora en Derecho, Nora C. Ampudia Márquez, y los resultados del estudio en todo el país ¿Pobreza igual a delito?, del abogado penalista José Antonio Ortega señalan “que la desintegración familiar fue una de las causas que estadísticamente tiene mayor relación con la delincuencia. En algunas entidades federativas 50 por ciento de los convictos delinquieron bajo los efectos de alcohol, drogas o los dos anteriores”.

Detrás de la campaña negra

¿Quién está orquestando este entramado, presidenta?

“La manera en cómo se dan las cosas es demasiado curiosa. Y en política nada es casual. Tantas ‘casualidades’ ya se han dado en otros momentos, como el famoso caso de La Degolladora de Chimalhuacán. Por eso sentimos que no son cosas aisladas, conforman el escenario de toda una campaña negra contra Chimalhuacán.

”Quiénes en este país tienen la posibilidad, los medios, no solo para que se den los hechos, sino para que se difundan de la manera en que se han difundido.

”Yo lamento la vida de cualquier ser humano, pero este municipio no es el único lugar donde hay violencia. Y en ciertos momentos los reflectores se enfocan hacia Chimalhuacán y no hacia municipios que comparten características con el nuestro (como el tamaño de la población), que son vecinos y que resultaron, por mucho, muy mal evaluados, y de eso no dice nada la prensa”.

Envila Fisher, biógrafo del municipio vigilado por el titán rojo, el Guerrero Chimalli, asestó: “ésta es una constante que ha ocurrido desde el 18 de agosto de 2000 y que ahora se repite; no ha dejado de ocurrir.

Yo ubico al Gobierno del Estado de México (GEM) en el control y en el manejo de grupos de interés, que denominaría caciquiles y que tienen grupos de choque a su disposición, como los responsables de muchos de los problemas y de mucha de la pobreza y de las muchas informaciones falsas sobre Chimalhuacán.

”Durante muchos años, esos grupos sacaron mucho dinero de Chimalhuacán; entonces, solo generaron control económico y político a través de una estrategia de sembrar miedo y terror, imponiendo la ley de la selva.

”Esos grupos de interés siempre han estado protegidos y manipulados desde la casa de gobierno de Toluca, en particular, desde el GEM (en el caso de Chimalhuacán).

Hicieron negocios. En los años de Arturo Montiel y antes de él cuando César Camacho, Emilio Chuayffet e Ignacio Pichardo eran gobernadores de la entidad; en detrimento de un grupo priista que no está supeditado a la lógica partidista a ultranza de hacer exactamente lo que se les dicte desde Toluca, que tiene una agenda nacional propia, tiene músculo, fuerza política: el MAN”.