La UAM trabaja por la sustentabilidad en la zona de volcanes del centro del país

La UAM trabaja por la sustentabilidad en la zona de volcanes del centro del país

*El Programa de Investigación Sierra Nevada ha fomentado la restauración ecosistémica y social en el área

Los trabajos de actores comunitarios e institucionales encaminados a restaurar la armonía ecosistémica y social en la Sierra Nevada poniente, localizada en la subcuenca de los ríos Amecameca y La Compañía, son tema del libro Sembrando futuro en la región de los volcanes,  del doctor Pedro Moctezuma Barragán y editado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Desde 1990, académicos de esta casa de estudios han impulsado y orientado a esas personas en el impulso de técnicas participativas y en la preparación de decenas de instrumentos oficiales de planeación y ordenamiento enfocados en el rescate, la protección y el buen manejo de 54 hectáreas en la frontera urbano-forestal de San Rafael, municipio de Tlalmanalco, Estado de México, a las faldas del Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

A lo largo de este tiempo, el desarrollo de nuevos mecanismos e instancias ha vuelto al Proyecto Sierra Nevada de la UAM un referente para enfrentar el modelo extractivo y depredador de recursos naturales predominante en México, que rompe los ciclos vitales y amenaza la vida y la salud de los habitantes.

Las propuestas de acción contenidas en este volumen están dirigidas a actualizar las formas de trabajo y organización para revertir ese modelo, echando mano de la visión de equilibrio y armonía con el medio ambiente propia de las comunidades tradicionales de esa región.

La presentación de Sembrando futuro en la región de los volcanes, a cargo de la Dirección de Publicaciones y Promoción Editorial de esta casa de estudios, cerró el primer día de actividades del Simposio de Estudios Chalquenses, celebrado en el Centro Regional Cultura de Chalco Chimalpahin.

A propósito del sismo acontecido el pasado 19 de septiembre, el doctor Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), manifestó que “ha sido el quebranto más grande que ha sufrido el patrimonio cultural de México en su historia reciente, hasta el pasado 4 de octubre el Instituto había contabilizado 1,612 inmuebles patrimoniales dañados en las 11 entidades federativas afectadas”.

“El Estado de México –abundó– es la entidad con mayores daños a su patrimonio cultural con un total de 337 inmuebles afectados”. Con base en el diagnóstico preliminar del INAH, de los 125 municipios que hay en esta demarcación, 68 tienen afectaciones en zonas arqueológicas, museos, centros de cultura, casas catalogadas y monumentos históricos.

De éstos, 152 presentan daños mayores, 114 medios y 71 menores; en este último rubro destacan los 11 municipios de la región de los volcanes. “Su afectación es una herida abierta para la sociedad en su conjunto, por lo que concitamos la participación coordinada de todos nosotros y retomamos el interés de las comunidades en volver a ver en pie su patrimonio en un plazo razonable”.

El doctor Nateras Domínguez, rector de la Unidad Iztapalapa de la UAM, señaló que “es pertinente pensar en un programa de reconstrucción que respete la naturaleza y las características de la región y que parta de un diagnóstico integral. Hay mucho por hacer, ya que el rumbo que tome esta zona en los próximos meses será vital para lograr un futuro armonioso, más allá de nuestros confines”.

El doctor Moctezuma Barragán, coordinador del Programa de Investigación Sierra Nevada y miembro de la Junta Directiva de esta casa de estudios, planteó la necesidad de generar un proyecto de reconstrucción para la región con visión sustentable, comunitaria y amplia coadyuvancia ciudadana.

Además propuso la creación, junto con el INAH, de un museo vivo que incluya piezas arqueológicas encontradas al pie del Cerro del Sacromonte en Amecameca, elementos de agua, biodiversidad y prevención del riesgo. También participaron la profesora María de la Luz Díaz, directora del Centro Regional de Cultura de Chalco Chimalpahin, y Jaime Noyola, cronista municipal.