“Circular Uno”: No por mucho atacar, se obtiene más poder

“Circular Uno”: No por mucho atacar, se obtiene más poder
ESTÉNTOR POLÍTICO
Miguel Ángel Casique Olivos

Algo visible del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es que cuando más se le replica tras sus declaraciones sobre algún tema, sean verdaderas o falsas, más se enfada, se enoja y más acciones prepara y realiza contra sus “enemigos”, a los que están destinadas todas sus baterías gubernamentales y medios, como Proceso, que ya logró alinearlos para que lo defiendan a capa y espada.

Cuando alguien de manera individual o en grupo se opone a las ideas de AMLO, éste debido a su temperamento «democrático» y «radical», de acabar con lo que él considera el principal mal del país y que es la causante de la pobreza y marginación de los mexicanos, la corrupción, entonces empieza una andanada de persecución y ataques; sin embargo, él debería saber, o al menos deberían hacérselo saber, que no por mucho atacar, se obtiene más poder.

Casi como regalo por ser el «Día del amor y la amistad», el pasado 14 de febrero, AMLO como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos envió a todo su gabinete legal y ampliado la «Circular Uno», la cual reproducimos en este espacio; en este tema su idea de fondo es desplazar de plano a cualquier «intermediario» que pretenda intervenir o remplazar la relación directa que él desea tener con el pueblo», un toque de autoritarismo disfrazado de democracia, que a largo plazo está visto como recolección de votos en procesos electorales.

Así la circular: «Como es del conocimiento público, hemos tomado la decisión de no transferir recursos del Presupuesto a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano, con el propósito de terminar en definitiva con la intermediación que ha originado discrecionalidad, opacidad y corrupción”.

«Todos los apoyos para el bienestar del pueblo se entregarán de manera directa a los beneficiarios. Asimismo, se deberá de cumplir con las disposiciones legales para que obras, adquisiciones y servicios se contraten mediante licitaciones y con absoluta transparencia”.

Era normal que un presidente que casi al comenzar su mandato ha venido atacando a las organizaciones sociales, ahora intente concluir esa andanada de descalificaciones con la «Circular Uno». En el primer párrafo, sin embargo, cuando dice que «hemos tomado la decisión de no transferir recursos… a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano», para terminar en definitiva con la intermediación que ha originado corrupción, por el lenguaje y temperamento de AMLO, se ve como si fuera lo principal que hay que atacar; pero no deja de ser parte de ese enojo y enfado que lo hacen cometer más atropellos e injusticias que están por encima de la Ley.

O es que AMLO no se da cuenta que, aunque los gobiernos anteriores usaban eso que él llama «intermediarismo», una buen porcentaje, mayoritario por cierto, de las obras y todo lo que realizaban los gobiernos anteriores se hacía directamente; es decir, que era el gobierno quien contrataba, por la vía que fuera, a las empresas para que realizaran las obras. Hay, pues, cientos de organizaciones sociales que jamás vieron desfilar por sus manos ni un solo peso.

Hay organizaciones sociales que su verdadera razón de ser es la gestoría ante las instancias políticas para beneficiar a la población; además de estar del lado del ciudadano inerme e imposibilitado para defenderse, por su carácter individual, de las injusticias que gente de poder económico o político cometen. Esas organizaciones no van a desaparecer y pasará todo lo contrario, se van a fortalecer gracias a que el gobierno morenista de AMLO quiere y desea dividir a la población, manipularla y someter a cada ciudadano para manejar su conciencia y persona como su dedito lo indique.

El derecho a organizarse, con fines lícitos, está consagrado en nuestra Carta Magna y se tiene que respetar; AMLO sería el primer presidente mexicano que abiertamente atenta contra este derecho y que estaría violando la misma Constitución que por muchos años ha garantizado cierta paz y tranquilidad a los mexicanos. La medida de AMLO de no transferir recursos es absurda en sí porque en ningún momento se daba recurso directo a las organizaciones sociales; la medida que anhela terminar con la corrupción, pero también con las organizaciones sociales, no le dará el resultado esperado y los ciudadanos organizados se lo harán saber.

Sobre el segundo párrafo de la primera Circular, cuando dice que «Todos los apoyos para el bienestar del pueblo se entregarán de manera directa a los beneficiarios», tampoco deja duda alguna de lo mal que está planeado; los apoyos de becas, a madres solteras o a los adultos mayores, podrán llegar directamente, pero ahí también hay intermediarios y es cierto, ¡ya no son las organizaciones civiles o sociales, ahora es Banco Azteca! Pero, ¿qué va a pasar con las obras de carácter social como pavimentaciones, vivienda, centros culturales o deportivos, electrificaciones, construcción de clínicas y hospitales?, ¿también AMLO va entregar a cada mexicano cada una de estas obras? Lo absurdo de lo absurdo.

Los mexicanos siempre han deseado tener una vida mejor y más justa; también han deseado y soñado que exista y haya una verdadera democracia y una equidad para todos; las organizaciones sociales son más vigentes ahora y no van a desaparecer mientras se siga atropellando los derechos individuales y se sigan cometiendo injusticias contra el ciudadano. La obsesión de AMLO de atacar a la organización popular es peligrosa y delicada, y más cuando se llegó al poder con una bandera de demócrata y de ser un gobierno diferente. Por el momento, querido lector, es todo.