Siete de cada diez niños con ansiedad severa provienen de familias disfuncionales: estudio

Siete de cada diez niños con ansiedad severa provienen de familias disfuncionales: estudio

Los niños que padecen ansiedad son más propensos a que esta se convierta en ansiedad severa cuando viven en familias disfuncionales, reveló un estudio realizado por el Dr. Josué Villegas, académico en Investigación Clínica de la Universidad del Valle de México Campus Veracruz. Este estudio reveló que 69.2% de los niños participantes entre 8 y 12 años de edad en estas condiciones mostraron mayor intensidad del trastorno.

El Dr. Villegas explicó que, dentro de los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia, la ansiedad representa el trastorno más frecuente, al presentarse en entre 9 y 21% de los jóvenes, sin embargo, son pocas las personas que reciben tratamiento y seguimiento de forma integral durante esta etapa.

Detalló que este trabajo se enfocó en niños que ya tenían un diagnóstico de ansiedad y se evaluaron los factores que intervienen para incrementar la intensidad de su enfermedad y que desarrollen ansiedad severa.

Además de la disfunción familiar, la investigación refiere que las mujeres tienen mayor prevalencia de padecer ansiedad severa, en este caso, a decir del Dr. Villegas el resultado se asocia por el proceso hormonal, que provoca que el sexo femenino sea más susceptible a responder ante estímulos que pueden desencadenar ansiedad.

Con respecto a las condiciones familiares, 23.1% de los niños informaron que el principal cuidador es un hermano. “Un hermano no tendría por qué tener el rol de madre o padre quienes son los responsables de cuidar la salud física y mental de los hijos, así como de brindarles los elementos necesarios para facilitar su desarrollo social, psicológico y emocional. Si el cuidador (hermano) no tiene la capacidad de facilitarle los elementos requeridos al niño para complementar su desarrollo integral, por ende, aumenta la probabilidad de incrementar el riesgo de cursar con ansiedad del niño”, dijo.

Al detallar los resultados, el Dr. Josué Villegas afirmó que el estudio evidencia que una buena crianza en la familia, ayuda a disminuir el desarrollo de una ansiedad crónica durante la etapa adulta.  Dijo que contar con un soporte familiar le permitirá adaptarse y continuar su desarrollo con salud mental, que repercutirá posteriormente en un adulto sano y con más herramientas para su desarrollo como persona. 

Bajo estas condiciones, el investigador advirtió que el trastorno de ansiedad puede afectar a los niños en su desarrollo académico, emocional y social, lo que deriva en primer lugar, en bajo rendimiento escolar y, por otro lado, al aislarse de sus amigos o familia pierden su rol en la familia, lo que incrementa la disfunción familiar y con ello se dificulta el diagnóstico.

Los signos que presentan los niños con trastorno de ansiedad son principalmente de un pensamiento que se puede calificar como exagerado, negativo, difícil de controlar y en donde a partir de sus ideas se presentaran los cambios en el estado de ánimo y somatizaciones (signos físicos reales). Por ejemplo, miedo excesivo, gran preocupación, vergüenza mayor a la habitual, cansancio fácil, dificultad para concentrarse, problemas del sueño extremo -como dormir mucho y levantarse cansado o tener problemas para conciliar el sueño-, poca tolerancia, irritabilidad o ser más sensible.

Además, se pueden identificar manifestaciones físicas que son consecuencia de somatizar su enfermedad, es decir, de cambios en el cuerpo como consecuencia de la misma ansiedad; dichos síntomas pueden ser nerviosismo, taquicardia (palpitaciones), dificultad para respirar, sudoraciones excesivas, mareos, tensión muscular o dolor en el estómago.

Ante estas circunstancias, el Dr. Josué Villegas dijo que la prevención inicia en vigilar a los jóvenes y en caso de identificar algún síntoma dar seguimiento con un especialista para el diagnóstico a tiempo.

Por otro lado, es indispensable que los padres generen comunicación continua, los ayuden a su desarrollo de forma integral, con afecto, libres de miedos, apoyarlos en su autoestima y con ello proveerles de seguridad para que ellos se sientan respaldados.