Antorcha Revolucionaria: Un auténtico Movimiento Marginal de los Pobres, con los Pobres y para los Pobres

Antorcha Revolucionaria: Un auténtico Movimiento Marginal  de los Pobres, con los Pobres y para los Pobres

Opinión Invitada: Por: Edgar J. Cruz Arauz, Sacerdote Católico de la Diócesis de Nezahualcóyotl A.R.

La palabra marginal es definida de diferentes modos por diferentes autores y, resulta válido para reflejar la desconcertante y polifacética realidad del movimiento Antorchista, así como para suministrar varias maneras de abordarla.

Y digo desconcertante por la lógica del servicio que pretende, que es educar y organizar al pueblo pobre, excluido y marginado, a fin de crear una sociedad más equitativa, solidaria y justa que permita a los pobres reintegrarlos en el desarrollo integral de la nación.

Ello desconcierta a la lógica del sistema capitalista, que es de naturaleza individualista y pragmática y, por su misma visión, busca únicamente su interés y el mayor provecho para sí. No importa el cómo y a quién se afecte, la meta es la acumulación de la riqueza. Así, sí alguien busca hacer vida la fraternidad y, en consecuencia, el reconocimiento en los hechos de la dignidad de cada mujer y cada hombre excluidos del desarrollo se topará en primer lugar con el desconcierto mezquino del pequeño grupo de los que más tienen, creándoles un desgobierno a su avariciosa y egoísta forma de pensar y actuar. Su contrariada visión será expresada con base en la mentira, que calumnia y hiere la reputación del otro, aunque en los hechos, los hermanos de los pobres demuestren la verdad que les hace libres.

En un mundo en donde la palabra y el compromiso contraído con la sociedad se ha relativizado, se ha vuelto discurso sin sustento, demagogia, palabrería sin contenido y sin hechos, contrasta, que el Movimiento Antorchista posea hombres y mujeres valientes, que luchen unidos por hacer que el pueblo pobre ingrese al desarrollo, que este posea una mejor calidad de vida y, sea revalorado en su dignidad humana, a través de gestionar y exigir aquello que le toca hacer a los gobiernos federales, estatales y municipales, esto es, que todo hombre y mujer de este país goce de agua potable, de una mejor alimentación, de vivienda, drenaje, pavimentación, salud, educación, acceso al deporte y a la cultura, al descanso y a la recreación, así como de seguridad pública. En el EDOMEX, se encuentran los municipios de Ixtapaluca y Chimalhuacán, y en Puebla, el municipio de Tecomatlán, su maqueta. Por eso, cuando existe un movimiento popular que descubre la fuerza interior que da la unidad de quereres, se lucha de manera crítica por pasar a la verdad que los hechos verifican.

La visión polifacética del Movimiento Antorchista se observa cuando este, ayuda a la población a descubrir que la vida del ser humano debe ser vista desde su integralidad, lo cual abarca una pluralidad de ámbitos que el ser humano puede y debe desarrollar para su realización personal y social.

Educación, cultura, deporte y recreación se encuentran en la cúspide de este desarrollo polifacético. Para mucho es extraordinaria la visión del Movimiento Antorchista que lucha para que los pobres también tengan acceso al desarrollo de su inteligencia en las múltiples disciplinas de la ciencia, que exigen desarrollo crítico y científico, hacerla popular, es el desafío que se ha asumido como compromiso con los pobres y el camino para forma una sociedad con una mejor calidad de vida.

El deporte se presenta no sólo como el desarrollo corporal sino, ante todo, como la sanidad de una mente que lucha contra la adversidad, el cansancio, el desánimo y, se convierte en el robustecimiento de la voluntad que es gobernada por una mente que es animada por la constancia, la disciplina, la tenacidad y la resistencia ante cualquier tipo de adversidad.

Al pobre se le despierta su sentido de trascendencia a través de las bellas artes que conecta con el Eterno y su eterna belleza, a través de la música, su ejecución y la capacidad de escucha, y así de la poesía y la oratoria, de la pintura y su contemplación, no sólo estática, sino del movimiento que en su interior se convierte en relato que nos habla de una visión del hombre, del mundo y del universo creado.

Por ello, detrás de un aula, de una techumbre, de una alberca olímpica o semiolímpica, de la pavimentación de una calle, de un parque, de un auditorio o de un polivalente se encuentra la intención de construir un mundo en donde el marginado sea integrado a la sociedad y, por ende, sumado al desarrollo productivo del país.

Lo dicho anteriormente, nos permite comprender porque se expresó qué el Movimiento Antorchista es un auténtico Movimiento Marginal. Recordemos que cuando hablamos de marginal, hablamos del margen, de los extremos. Esta imagen espacial nos permite aplicaciones metafóricas. Lo corriente, lo usual, lo claro, lo estable, lo seguro, lo acomodado propende todo ello a tener como zona de actuación la parte principal del espacio disponible; lo extraño, lo ambiguo, lo inestable, lo peligroso, lo pobre aparece y es empujado hacia la periferia, a los márgenes de toda sociedad.

Desde la sociología, la antropología y la economía se hace uso de esta imagen metafórica de lo marginal, Janice E. Perlman, en su estudio sobre pobreza urbana y política en Río de Janeiro, menciona cinco maneras diferentes de identificar los grupos marginales de una sociedad urbana. Marginales pueden ser: 1) los que ocupan infraviviendas construidas ilegalmente en la periferia de una ciudad; 2) los que tienen sólo trabajos precarios; 3) los que, habiendo emigrado de una cultura rural a una cultura urbana, se hallan atrapados en la transición; 4) las minorías raciales o étnicas que tienen dificultades para integrarse en el grupo étnico dominante y, 5) los que salen de lo normal, ya sean estos patológicos, superdotados o no conformistas.

A mí parecer existen diversos elementos para evocar y conectar una serie de aspectos interrelacionados con la vida y servicio de Antorcha y encontrar en ellos autenticidad y la novedad de un verdadero movimiento social, que hace vida la posibilidad dinámica de traslación, de cambio, de transformación aplicada a la sociedad y, de una manera concreta enseñada a los pobres.

El Movimiento Antorchista ha llegado a la consciencia que, el arte de educar y organizar al pueblo es la manera de ayudarles a entrar en la dinámica real y auténtica de una lucha contra la pobreza que flagela de manera inmisericorde sus existencias. En consecuencia, provocar y crear una transformación real que permita el paso del estilo indigno, inhumano y lacerante, a una calidad de vida que dignifique en lo concreto su existencia humana.

Este movimiento que surge de la marginalidad tiene como uno de sus valores fundamentales la unidad de lucha, que hace pasar a los individuos de las solas conquistas personales, a la unidad que construye en el espíritu comunitario, un Pueblo, una Ciudad, un Estado y una Nación Mexicana, donde todos tengan no solo lo necesario para vivir, sino lo que se requiere para conseguir un verdadero desarrollo integral de vida.

El Movimiento Antorchista es un auténtico Movimiento Social, porque como diría alguien, tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! El centro de su actividad de vida es el ser humano, el excluido, el marginado, el lacerado, el pobre. Pero no un pobre pasivo, un pobre que en su pobreza se sienta y se actúe como protagonista de la transformación que debe ser realizada. Su unidad, su fraternidad y su lucha crea un viento nuevo que aviva la ilusión de un mundo mejor para todos.