¡Adiós guardaditos!

¡Adiós guardaditos!

Por Brasil Acosta Peña

El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el maestro en ciencias en economía por El Colegio de México y doctor por la Universidad de Nueva York, Arturo Herrera Gutiérrez, anunció que, en este año, 2020, se acabarían los “guardaditos” que tenía el gobierno. El mal manejo de la economía no se debe, definitivamente, a las decisiones de Arturo Herrera, sino a las de su jefe político, el presidente de la república, el cual da indicaciones y los demás tienen que obedecer. Sin ir más lejos, en lo que fue llamado “Segundo Informe”, que no informó nada nuevo, salvo declaraciones optimistas desconectadas de la realidad nacional, se dijo que se rendirían honores al presidente de México (sic) (¡?), no a nuestro lábaro patrio; al presidente, oyó usted bien amable lector. En este país que regresó a las decisiones unipersonales, por eso, ¿qué esperamos que haga el secretario de hacienda, hombre preparado, pero desde mi punto de vista, lamentablemente, atado de manos?

Los modelos macroeconómicos señalan, lo diré de manera simplificada en estas líneas, pues no hay espacio suficiente para ahondar en el tema, dos políticas fundamentales para el desarrollo de la economía: la política monetaria y la política fiscal.

La política monetaria la dicta el banco central, en nuestro caso, el Banco de México, que debe ser una institución autónoma a las decisiones de gobierno. El instrumento más utilizado es el control o manejo de la inflación es la tasa de interés, la cual, a su vez, depende de varios factores, pero uno de los cuales está bajo control del propio Banco, es decir, el control de la masa monetaria. Por su parte, la política fiscal la determina el gobierno mediante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual se encarga de ejecutar las políticas de ingresos y gastos de gobierno que, previamente enviado a la Cámara de Diputados y aprobado por ésta, según el modelo adoptado, han de detonar o no la inversión pública y el consumo. Pues bien, hasta ahora el Banco de México, con sus políticas monetarias y las reservas de dólares y oro, ha impedido un crecimiento desmedido de la inflación, es decir, está haciendo su trabajo.

Sin embargo, la política fiscal no ha estado haciendo su parte, pues el modelo de AMLO basado en subsidios para su base votante tiende, según esto, a promover el consumo, pero dejó de lado la inversión pública distribuida estratégicamente para detonar la economía y se quedó con tres mega obras que no desarrollarán la inversión ni la economía por su inviabilidad y alto costo: Tren Maya, Refinería de Dos Bocas y Aeropuerto de Santa Lucía. El consumo no se ha reactivado como se esperaba, en virtud de la pérdida de 12 millones de empleos entre formales e informales sin que hubiera un plan nacional de distribución de alimentos, por lo cual, todo indica que hubo, más bien, una disminución del consumo.

Para que la política fiscal juegue su papel, debe haber un escenario de certidumbre, pero la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el freno a la empresa “Constelation Brand” por la vía de consultas espurias y fuera de la ley, no permite el desarrollo de la inversión privada en nuestro país y, por lo mismo, hemos visto, más bien, la salida de capitales y el debilitamiento de nuestra moneda, adicionalmente a la incorrecta apuesta a Pemex en un escenario de reducción de los precios del petróleo y de transición definitiva hacia las energías limpias. El resultado está a la vista: reducción de los ingresos tributarios pues Peña Nieto (el símbolo del pasado) los dejó en 609.7 mil millones de pesos en el periodo de enero a julio de 2018; en ese mismo periodo pero de 2019, ya bajo la batuta de la Cuarta Transformación, el monto recaudado bajó a 497.3 mmdp (una caída respecto al 2018 del 18.4 por ciento y sin Covid como pretexto); para el periodo enero-julio de 2020, el monto recaudado fue de 302.2 mmdp, es decir, una caída del 39 por ciento respecto a 2019, pero del 50 por ciento respecto al 2018 de Peña Nieto. Morena no sabe gobernar y seguirá buscando culpables en el pasado y distractores como aviones presidenciales o el enjuiciamiento a los presidentes, ¿después qué sigue? Seguir usando la llamada “máquina del fango”.

Para terminar, quiero referirme a la “máquina del fango”, echada a andar por Morena en contra de nuestra organización, lo cual revela una clara persecución política. Efectivamente, esta máquina del fango, claramente descrita por el gran escritor Humberto Eco, famoso por su novela “El nombre de la rosa”, el cual dice literalmente lo siguiente: “para deslegitimar a alguien no es necesario sugerir que (alguien) había asesinado a su abuela. Es suficiente decir que ha hecho algo normalísimo, pero el simple hecho de decirlo crea una sombra de sospecha”. Un ejemplo pone el propio maestro Eco que le ocurrió personalmente. En un artículo de prensa se lee: “El otro día el profesor Eco ha sido visto en compañía de un desconocido en un restaurante chino mientras comía con unos palillos”. El profesor Eco aclara: “¿Desconocido?, sería desconocido por ellos, no por mí. Era un amigo mío. Al restaurante chino voy siempre. Fue hecho así, para arrojar una sombra de extrañeza. No fue una carretilla de fango, fueron unas pequeñas salpicaduras”. Pero con ello sembraron la sombra de la duda. Lo mismo hace la UIF por indicaciones de Barbosa al anunciar, sin más pruebas, el congelamiento de cuentas de 10 personas (siete físicas y tres morales) de “dirigentes de Antorcha Campesina”, se trata, pues, de sembrar la sospecha de que somos delincuentes sin probarlo y eso sí que es una carretilla de fango echada a hombres y mujeres limpios que dedicamos nuestra vida a servir al pueblo de México. ¿Cómo se explica la máquina del Fango echada a andar contra Antorcha Campesina? Ello se debe a nuestra posición crítica contra Barbosa en la Cámara de Diputados, en nuestros artículos y la postura crítica de mis compañeros antorchistas poblanos que han desenmascarado al gobierno de Barbosa por estar calificado como el más bajo entre todos los gobernadores, derivado de su mal gobierno. Se trata de denostar y de deslegitimar a los enemigos de Morena lanzando acusaciones sin fundamento, simplemente “insinuando” que se ha cometido algún delito, sin pruebas, pero sólo con decirlo ya ensució mediáticamente la vida pública del presunto acusado. No se utilizan los tribunales ni las instancias judiciales para tal efecto, sino los medios de comunicación para ensuciar con fango, con lodo, a los enemigos políticos de Morena. Pero, como dijo el gran comandante Fidel Castro Ruz, la historia nos absolverá, como hizo la historia con el gran pueblo cubano cuya Revolución, después de tantos vaticinios de derrota, sigue en pie.