Juan Celis y Soraya Córdova: dos luchadores sociales ejemplares

Juan Celis y Soraya Córdova: dos luchadores sociales ejemplares

Por Eleusis Córdova Morán

|Creyendo el león que todos son de su condición y sin el mínimo decoro que su investidura exige, Miguel “Pinochet” Barbosa, gobernador de Puebla para desgracia y deshonra de los poblanos, ha desatado una campaña mediática de desprestigio que dura ya varias semanas, en contra de dos luchadores sociales ejemplares: el ingeniero Juan Manuel Celis Aguirre y la doctora Soraya Córdova Morán. Sin ningún pudor afirma que tanto el ingeniero Celis como la doctoraCórdova manejan cuentas multimillonarias cuyo origen es de procedencia ilícita, que los expendios de gasolina que aparecen a su nombre venden combustible robado, conocido más comúnmente como huachicol, y que poseen empresas fantasmas para el lavado de dinero. Como un poseso, el gobernador se ha dedicado a calumniar y ofender ante todo aquel que quiere oírle y leer sus tonterías y, abusando del poder que equivocadamente le confirió parte de la ciudadanía, finge ignorar la máxima jurídica que establece que “quien acusa está obligado a probar su dicho”.

Sabiéndose impune, burlándose groseramente de la ciudadanía, Barbosa ignora los llamados que en todas las formas, en todos los tonos y por diferentes medios se le han hecho, para que aporte una mínima prueba de su dicho, probándose con ello el nulo respeto que le tiene al pueblo y a su función de gobernante. Por esta razón, Miguel “Pinochet” Barbosa, abandona motu proprio, su función de gobernador para tomar gustosamente y con descaro el papel de calumniador, mentiroso, intrigante y falsario. No cabe duda que “la cabra siempre tira al monte”.   

El odio enfermizo que siente “Pinochet” Barbosa en contra de Antorcha, que se demuestra con la retahíla de infundios, calumnias, actos represivos, invasión de edificios educativos, órdenes de aprehensión contra los líderes de los diferentes sectores del Movimiento Antorchista, es motivo suficiente para no presentar las pruebas que demuestren fehacientemente la verdad de sus aseveraciones y es oportunidad para cebarse contra nuestro movimiento. Si, por el contrario, finge mostrar indiferencia calla hipócritamente ni tampoco presenta alguna prueba de sus dichos, la única razón que explica este actuar es claro: no tiene ninguna prueba. Por tanto, cuando se le adjudican las acusaciones de calumniador, falsario, intrigante y mentiroso. Éstas son la consecuencia natural de su proceder, no una falta de respeto.

En contrapartida, el ingeniero Juan Manuel Celis Aguirre, desde su época como estudiante en la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Chapingo, participó activamente en su transformación en Universidad, gracias a lo cual hoy ingresa a dicha institución un elevado porcentaje de hijos de campesinos pobres.  El ingeniero desde entonces, y la doctora como estudiante en la facultad de Medicina en la BUAP, son miembros fundadores del Movimiento Antorchista Nacional. Gracias a su entrega, sacrificio y abnegación, han colocado al Movimiento Antorchista Poblano a la vanguardia del Movimiento Antorchista Nacional; el primero como dirigente estatal indiscutible del Movimiento Antorchista Poblano y la segunda como dirigente del Movimiento en la capital poblana y su zona conurbada.

El crecimiento en masas y el desarrollo material, social y económico alcanzado en el estado y en las colonias populares de la ciudad capital, son  fruto del trabajo y abnegación del ingeniero Juanito y de la doctora Soraya.

El ingeniero Celis, como diputado federal, logró etiquetar recursos por 688 millones de pesos, que se tradujeron en 254 obras realizadas en 31 municipios, construidas con una altísima calidad y concluidas en su totalidad, para beneficiar a una población de 302 mil 434 habitantes.

La doctora Soraya, en su calidad de diputada, logró etiquetar recursos por 208 millones 396 mil 798 pesos, que se materializaron en 600 obras, realizadas en 119 municipios, construidas también con una elevada calidad y totalmente concluidas, para beneficio de una población de 3 millones 75 mil 836 habitantes. Esta enorme obra realizada, sin fungir en ninguno de los niveles de gobierno, sin aspavientos, pero con una tenacidad inquebrantable para poner honradamente los recursos en manos del pueblo, sólo se puede lograr, únicamente pueden realizar este trabajo, quienes en lo profundo de su conciencia y con convicciones revolucionarias arraigadas, se proponen con hechos colocar al pueblo como el centro de su trabajo y acción, para transformar radicalmente las condiciones tan deprimentes que sufren los más desprotegidos del país en su vida material, moral, social y económica. Esta obra de gran trascendencia social no la realizan malvivientes  ni delincuentes.

Aunque se dice que las comparaciones son odiosas, creo que siempre son necesarias para formarse una idea más precisa de lo correcto del actuar personal, con respecto al de otros individuos. Obligado por las circunstancias, debemos comparar el papel que como Senador de la república desempeñó Miguel “Pinochet” Barbosa. ¿Qué hizo? ¡Nada! Como gobernador que ha hecho. ¡Nada! ¿Qué digo? Lo que ha hecho es ganarse a pulso el repudio generalizado de la población, que lo coloca como el Gobernador más  impopular de país. Ha puesto lo mejor de su esfuerzo en reprimir a taxistas, a universitarios, a los líderes antorchistas, a terminar por la vía de la reducción de las prebendas a la chiquillada partidista, a recortar las participaciones estatales y federales a los municipios, a convertir a la Fiscalía General del Estado en el arma para invadir propiedades, a reprimir a indefensos; tiene al pueblo con hambre, sin trabajo, totalmente inerme y deja a merced de la pandemia a colonos, vendedores ambulantes y campesinos pobres que, como siempre, son las únicas víctimas de este tipo de flagelos; y ejerce el poder estatal rodeados de funcionarios chiapanecos de muy dudosa reputación.

Por lo hasta aquí expuesto, si comparamos la actividad política, social y material de los antorchistas, acusados de delincuentes, ésta es diametralmente opuesta a la actividad política, social y material de “Pinochet” Barbosa, cuya actuación se encuentra en correspondencia total con su manera de actuar y vivir la vida, aunque pretenda presentarse como un gobernador impoluto.

Una vida socialmente comprometida se corresponde con un hombre limpio, sano moralmente, políticamente insobornable y de conducta intachable. Esos son y así son nuestro líderes antorchistas, injustamente sometidos a una campaña desprestigiadora e indignante, de la que saldrán totalmente limpios. No tenemos ninguna duda.

Por el contrario, una vida que ha transcurrido entre la corrupción, el vicio y el abuso de poder, se corresponde con un tipo contrahecho moral, social, política y éticamente hablando, capaz de cometer los peores crímenes, lanzar las más aberrantes calumnias, las más graves ofensas y las más indignantes mentiras. Cualquier parecido con Miguel Barbosa es mera coincidencia.

Juanito y Soraya han hecho por el pueblo más que todos los “migueles barbosas” que han existido en Puebla, lo que les ha granjeado el cariño y el respeto de los humildes, que serán el escudo que los defenderá si Pinochet Barbosa osara atentar contra su libertad. Aparecerán los miles de antorchistas que hoy por respeto a la salud de la ciudadanía no han hecho acto de presencia, hecho que a Barbosa y corifeos les ha servido para declarar al antorchismo muerto y enterrado. Gran chasco se llevará el travieso. ¡Qué nadie se atreva, si no quiere entrar con Roldán a la prueba!