La pobreza no ha muerto en Nayarit

La pobreza no ha muerto en Nayarit

Ricardo Esquivel Castañeda

| El dato más reciente que aborda la situación de pobreza de todos los estados del país lo podemos encontrar en el estudio “Medición de Pobreza 2008-2018” que realiza el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ahí informa que el 34.8% (451 mil personas) de la población de Nayarit viven en situación de pobreza, es decir, que tienen una carencia social de servicios básicos y no tiene un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades; en pobreza extrema tenemos 5.9% (71 mil personas) es decir, una persona se encuentra en situación de pobreza extrema cuando presenta tres o más carencias sociales y no tiene un ingreso suficiente para adquirir una canasta alimentaria.

Si tomamos en cuenta que la población total de la entidad ronda por un millón 100 mil, significa que casi la mitad de la población tiene carencias sociales, de alimento, vivienda, etcétera. Este problema también lo podemos ver más local, en la investigación “Pobreza a nivel Municipio 2015” del mismo Coneval. Municipios con pobreza: Huajicori con 88.2% de su población; Del Nayar con 86.4%; La Yesca con 79.4%; Jala con 70.6% y Ruíz con 61.14% son algunos municipios de Nayarit. Mientras que con pobreza extrema se encuentran Del Nayar con 54% de la población; Huajimic con 45%; La Yesca con 28.2%; Jala con 18.2% y Ruíz con 14.7%. Como se puede ver, estos municipios de la sierra nayarita tienen mucha población en pobreza y pobreza extrema, siendo los más pobres del Estado.

Interesa resaltar estos datos porque precisamente, recorriendo los municipios de Nayarit, se puede apreciar fácilmente que los datos del 2015 y 2018 son el reflejo de una situación verdaderamente grave, estamos hablando de miles de gentes que tienen carencias, y que esa realidad, hoy en día, sigue existiendo.

En el caso de los municipios con más pobreza como son Ruiz, Del Nayar, Jala y La Yesca, la gente tiene muchos problemas, necesitan de apoyos para el campo, como semillas mejoradas, insecticidas, fertilizantes, así como vivienda, trabajo, por mencionar algunas carencias. La característica de estos municipios es que están ubicados en la sierra, cuya población es principalmente campesina, quienes sobreviven del autoconsumo; también están presentes los Coras y los Huicholes o Wixárika que trabajan en labores del campo y muchos de ellos bajan a los ricos valles agrícolas de la costa para emplearse como jornaleros agrícolas.

No vamos tan lejos, en el mismo Tepic, la capital, aunque no figura entre los municipios más pobres, podemos asegurar que existen bolsones de pobreza y donde se notan marcadamente las carencias sociales en los asentamientos donde habitan las etnias indígenas tanto del área urbana como de la zona rural, observándose la falta de vivienda, agua potable, drenaje, mejoramiento de las calles, mejores accesos de caminos, fuentes de trabajo y en general los servicios básicos.

Esta es la realidad, y partiendo de esta situación donde pasan y pasan los años, el pueblo pobre de Nayarit no mejora, por lo que surge la necesidad de que la gente haga conciencia, de que comprenda que de nada sirve que sea mayoría el pueblo, si su número no es visto como fuerza social; se puede decir como dijo una vez Trotsky, que el pueblo es “polvo humano”, no pesa, no duele, no es algo compacto, algo al que se le tenga respeto o algo que se le tome en consideración.

Y esto se puede ver en dos cosas. La primera es que el Gobierno estatal no está preocupado por la problemática social de los pueblos más marginados, se tiene en el total olvido las demandas más sentidas por la gente, se prioriza el recurso que llega de la federación para hacer grandes obras como la autopista Bahía de Banderas-Tepic y la inversión en el aeropuerto de la misma ciudad; miles de millones de pesos se destinan para estas obras, mientras que a los municipios serranos que están en la pobreza, se les recorta el presupuesto y se les deja como se dice, “a la buena de Dios”, para que enfrenten la situación como puedan, sin presupuesto para desarrollar sus municipios.

La segunda y muy importante, es que, el pueblo como está desorganizado, sin una auténtica organización o partido político que realmente lo represente, es visto como un instrumento que sirve solamente para encumbrar, para darle legalidad a los candidatos de la élite en el poder y una vez que ya están en el poder se olvidan de la gente.

Entonces, para hacer que se tome en cuenta al pueblo, para hacer que se le respete y que se le dé el lugar que se merece, necesita organizarse, necesita estar unido, lograr unir a todos los pobres de la zona rural y urbana del Estado y juntos luchar por poner en el poder, por la vía democrática, a la gente más honesta, inteligente, trabajadora y que esté dispuesta a dar la vida por defender las causas más sentidas del pueblo nayarita, a eso te invita el Movimiento Antorchista en Nayarit.