Razones de la derrota de Morena en Coahuila e Hidalgo

Razones de la derrota de Morena en Coahuila e Hidalgo

Samuel Aguirre Ochoa

| En los resultados electorales de Coahuila e Hidalgo la oposición ganó a mano alzada, el partido Morena fue aplastado electoralmente.

Con estos resultados se empieza a confirmar lo que ya muchos han dicho con anterioridad, en el sentido de que la población se ha desilusionado de las políticas instrumentadas por el presidente de la República. La derrota del partido en el poder se dio a pesar de la presunción del Lic. Andrés Manuel López Obrador de ser el segundo mejor presidente a nivel mundial y contradice los resultados de las encuestas, que prácticamente a diario están midiendo la aprobación del presidente y su partido, ya que la opinión real de la gente en la calle es diferente, porque está sufriendo las necesidades económicas, las enfermedades, los robos, los secuestros y la falta de trabajo.

A pesar de lo que diga el dirigente interino de Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, que de inmediato salió a rechazar los resultados y acusar al INE de manipular la elección y a los gobernadores de ambos estados de compra de votos, pudiera ser que las verdaderas razones de tan estruendosa derrota son que las acciones del gobierno federal han sido equivocadas en diversos ámbitos como la economía, la salud pública, en lo educativo, los programas sociales instrumentados en la actual administración son peores que los que ya existían con anterioridad y a que no se ha logrado combatir la inseguridad que tanto daña a la población.

Y en el terreno político, están echando para atrás conquistas históricas del pueblo de México, como los derechos de organización, gestión y libre manifestación; el poder se está concentrando cada día más en el Ejecutivo, quitándole funciones a los poderes Legislativo y Judicial, así como a los órganos autónomos, como el Instituto Nacional Electoral, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Reguladora de Energía, etc. Todo apunta a que este gobierno se perfila hacia una dictadura.

López Obrador ha instrumentado una política de represión administrativa y policiaca y ha utilizado el terror para intimidar a todos aquellos que no se sometan a sus intereses. No ve la grave realidad que están viviendo los mexicanos, por ejemplo, no enfrentó correctamente la pandemia, al no comprar el instrumental médico y los medicamentos en tiempo y forma ni haber realizado el número suficiente de pruebas para detectar a las personas contagiadas por el virus, aislarlos y curarlos. Al no poner en práctica un plan emergente de apoyos para todos aquellos que perdieron sus empleos o fuentes de trabajo y que todavía hoy están sin poder cubrir las necesidades más elementales de sus hogares. Debido a esto, el CONEVAL estimó la semana pasada que el número de mexicanos que padecerá hambre se elevará a 25.5 millones de personas.

Tampoco escucha, ha hecho oídos sordos a los llamados de diferentes organismos internacionales como la OCDE, la Oxfam, el FMI, el Banco Mundial y la Cepal, en el sentido de que necesita invertir una mayor parte del Producto Interno Bruto en apoyo a los afectados por la pandemia y posponer los proyectos faraónicos del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas. O el realizado por más de 700 científicos de todo el mundo, realizado el día de ayer, de prestigiosas universidades como Harvard, Oxford, Yale, Cambridge, Stanford y el MIT, en el sentido de que no cancele los fideicomisos públicos, incluidos los Fondos de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Conacyt, debido a que sería un duro golpe a la ciencia y tecnología en México justo cuando más que nunca el país necesita de su aporte en este terreno. Pues dichos fideicomisos dan soporte económico a proyectos de investigación multianuales y son pilar en el mantenimiento de infraestructura y equipo de instituciones académicas reconocidas a nivel mundial.

El punto en donde más se nota el fracaso del gobierno actual y su partido, es en que no ha eliminado la corrupción, que fue su principal bandera de campaña y todos los días presume haber exterminado, cuando la realidad dice lo contrario, que está vigente, que incluso se ha incrementado, tal como lo demostraron los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía o las declaraciones de Jaime Cárdenas, ex director del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, quien renunció al cargo aduciendo que en esa dependencia abunda la corrupción o los videos del hermano del presidente López Obrador recibiendo grandes cantidades de dinero de manera ilegal. La corrupción, pues, está pujante en el gobierno de la Cuarta Transformación. Y tenía que ser así, pues el problema de la pobreza en México radica en el modelo económico neoliberal rapaz al cual el presidente paladinamente se ha adaptado, aunque de dientes para afuera diga que ya lo desterró.

Pero bueno, dejemos que pase el tiempo, y la ciudadanía irá tomando conciencia cada vez de manera más clara de las inconsistencias y de los graves errores del actual gobierno. Pero también debe quedar claro que un gobierno de este tipo no caerá por sí solo, por el contrario, tratará de entronizarse por décadas, utilizando todos los medios a su alcance, entre ellos la violencia.

Debido a todo esto, es que hay que estudiar cada acción de los actuales funcionarios en el gobierno para que terminen de desenmascararse, hay que denunciar las malas acciones, como el hecho de manipular la cifra de contagios y decesos por covid-19 y el mentir en torno al comportamiento de la pandemia. Disponernos a realizar un análisis más detallado sobre las propuestas y el historial de los candidatos para hacer un voto mucho más razonado, que permita llevar al poder a personas con mayor preparación y compromiso con la sociedad. Además, el pueblo debe mantenerse organizado para llamar a cuentas a sus representantes populares si no cumplen con sus promesas o si cometen actos de corrupción.