Vacunación en México está detenida y el retraso lo deja a la cola de casi toda América Latina

Vacunación en México está detenida y el retraso lo deja a la cola de casi toda América Latina

Entre el 18 y 19 de enero de este año, Brasil, la mayor economía de la región, empezó su programa de vacunación. Toda la pandemia ha estado en un torbellino: primero porque Jair Bolsonaro minimizó los efectos del SARS-CoV-2; luego porque se negó a usar cubrebocas y después porque tomó un componente químico, la hidroxicloroquina, de efectos no comprobados e incluso compró en grandes cantidades para repartirlo en la población. El Presidente brasileño enfermó de Covid-19; pero no sirvió de mucho: no se corrigió.

Ahora Brasil, el tercer país del mundo con más casos y con 230 mil fallecimientos, ha superado a México en su programa de vacunación cuando empezó casi un mes después. Las autoridades mexicanas iniciaron la campaña de vacunación antes que nadie en la región, pero ya no ha avanzado. Ahora finca su esperanza en que lleguen los cargamentos de AstraZeneca y del Instituto Gamaleya en el corto plazo para retomar el ritmo, porque Pfizer se comprometió con muchos y no pudo con el encargo. Europa ha puesto candados a sus exportaciones. Y los calendarios de todos los países fuera de la Unión Europea se han retrasado.

¿Cómo va México respecto a la región latinoamericana? Tampoco va bien. ¿Y cómo va respecto a Norteamérica? Peor. Estados Unidos lidera en el hemisferio norte de América y luego le sigue Canadá, dos naciones ambiciosas que han gastado enormes cantidades para garantizarse dosis como para cubrir entre tres y seis veces a sus poblaciones.

De acuerdo de Our World in Data, que realiza la Universidad de Oxford, en Latinoamérica México supera a Ecuador y Bolivia –lo que no es consuelo alguno– entre las naciones que tienen datos abiertos. Y ni compararse con Israel, que en número de inmunizados está muy por encima no sólo a México y a Estados Unidos, sino de cualquier país del mundo. Israel sirve, en todo caso, como referencia.

Estos son los datos. El número junto al país son los vacunados por cada 100 habitantes.

Israel, 63.87
Estados Unidos, 11.79
Canadá, 2.69
Chile, 3.17
Brasil, 1.60
Argentina, 1.04
México, 0.55
Ecuador, 0.04
Bolivia, 0.03

A diferencia de los brotes de enfermedades del pasado, donde los países menos desarrollados generalmente han esperado que las Naciones Unidas y otras organizaciones entreguen vacunas, muchos ahora están tomando el asunto en sus propias manos. Los expertos están cada vez más preocupados de que estos esfuerzos independientes puedan socavar un programa respaldado por la ONU conocido como COVAX, para llevar vacunas de Covid-19 a las personas más necesitadas en todo el mundo.

Países como Serbia, Bangladesh y México comenzaron recientemente a vacunar a sus ciudadanos a través de donaciones o acuerdos comerciales, un enfoque que podría dejar incluso menos vacunas para el COVAX, ya que los países ricos ya se han hecho con la mayor parte del suministro de este año.

Liderada por la Organización Mundial de la Salud, una coalición para la preparación en caso de epidemias conocida como CEPI y una alianza de vacunas llamada GAVI, el COVAX se creó para distribuir vacunas COVID-19 de manera justa. Los países pueden unirse para comprar vacunas o para recibir vacunas donadas.

El objetivo declarado de COVAX es vacunar a menos del 30 por ciento de las personas en los países pobres, lo que significa que los gobiernos deben buscar otras fuentes para obtener suficientes vacunas para lograr inmunidad colectiva.

Los recientes retrasos en la fabricación de vacunas en Europa plantean preocupaciones sobre si las firmas farmacéuticas podrán cumplir con los crecientes pedidos.

México comenzó a vacunar a sus trabajadores de la salud en diciembre debido a un acuerdo de compra directa con Pfizer, pero ha tenido un avance lento. En las últimas semanas, el país norteamericano otorgó aprobación de emergencia a la vacuna Sputnik V de Rusia.

Con información de AP