Gobierno de Morena, la tragedia de México

Gobierno de Morena, la tragedia de México

Expongo aquí algunos indicadores en que fundamento mi tesis de que el gobierno morenista ha fracasado.

Abel Pérez Zamorano

Las imágenes de vagones del metro colapsados y del dolor de la gente que perdió a sus seres queridos simbolizan al México de la autodenominada Cuarta Transformación; como ver a Tabasco inundado por falta de inversión en infraestructura, todo por la “austeridad”. Respecto al metro, el portal MX publica: “comparando el número de contratos entre 2020 y 2019, es un desplome de 94.5%; en cuanto al monto, es 81% menos, según lo registrado en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) […] En los contratos concretados no hay alguno que se refiera al mantenimiento de la infraestructura por donde corren los trenes”. Ya en su conjunto, y transcurrido casi 40% del sexenio, es tiempo razonable para evaluarlo, y para que asuma su propia responsabilidad. Expongo aquí algunos indicadores en que fundamento mi tesis de que el gobierno morenista ha fracasado.

Prometieron un crecimiento económico anual de 4% y van ya seis trimestres en caída continua; dirán que por la pandemia, pero desde 2019 el PIB se contrajo 0.1%, y cayó también en el primer trimestre del año pasado, antes de que golpeara la pandemia. La economía tiene hoy el tamaño de hace diez años. Las Pymes generan más de dos tercios del empleo, y más de un millón han quebrado. Prometieron no endeudar al país; incumplieron: en 2019 debíamos 45% del PIB, hoy, 52.4 (Bank of America, Expansión); al concluir 2020, será 63% (FMI). En porcentaje del PIB el pago de intereses es el más elevado en veinte años (Expansión). En dos años el gobierno contrató 1.6 veces más deuda que en todo el sexenio anterior (RealState, Banco Mundial). Se sostiene de prestado.

Eliminaron el Ramo 23, recursos a estados y municipios para mejorar escuelas, sistemas de agua, y se redujo el gasto federalizado. So pretexto de combatir la corrupción, pero sin probarla, eliminaron los fideicomisos (91 de ellos al Conacyt), entregando los recursos al ejecutivo para su manejo discrecional. Hay una embestida contra la ciencia: en 2017 se le destinaba 0.49% del PIB; en 2020 el 0.38. Los países de la OCDE recaudan 34% del PIB; México, 16, pero Morena rechaza aumentar impuestos a los monopolios, facilitando así la acumulación: la fortuna de los cuatro mexicanos más ricos creció en 14 mil 500 millones de dólares en un año (Bloomberg, Forbes). Y se restringe al erario: en 2019 el gasto público fue menos de un cuarto del PIB –porcentualmente somos el lugar 134 mundial (Ekos-FMI); los últimos en gasto social en la OCDE, 7.5% (Forbes, 2019).

En medio ambiente y agricultura, el año pasado Semarnat recibió 56% menos presupuesto que en 2015 y se redujo 43% a la Comisión Nacional Forestal; las brigadas contra incendios pierden 60%, cuando este año la superficie afectada aumentó 152% (Conafor). La pérdida de bosques en 2019 fue, en general, de 127 mil hectáreas (FAO). Sin el Fonden no hay recursos comprometidos para enfrentar la sequía. El presupuesto para el Desarrollo Rural Sustentable entre 2019 y 2020 cayó 40%: el más bajo a la Secretaría de Agricultura desde 2006. Se extingue la banca de desarrollo para pequeños productores.

Prometieron que el 1 de diciembre tendríamos un sistema de salud “como el de Dinamarca”. Realmente Morena aplica una austeridad que mata. Para enfrentar la pandemia y sus secuelas económicas (como apoyo a las Pymes), los países latinoamericanos aumentaron en 2.4% su gasto fiscal; México, en 1% –sitio 11 en la región (Columbia University). En gasto en salud, el promedio mundial es de 3.7% del PIB; aquí, en 2012 fue 2.8%; en el PPEF 2020 cayó a 2.5%. El gasto per cápita en derechohabientes del IMSS en 2020 fue mil pesos menor que en 2010 (CIEP). ¿Culpa de la pandemia?

Enorme daño se infligió eliminando el Seguro Popular, Prospera, estancias infantiles. Faltan medicamentos. Alegando combatir la corrupción se combate a los pobres. El manejo de la pandemia ha contravenido toda ciencia y principio humanista, regateando inversión en equipo hospitalario y protección al personal médico: hoy la inmunización al de instituciones privadas. Esto, más el rezago, derivó en tragedia: tenemos el mayor índice de letalidad entre las 20 naciones más afectadas (Universidad Johns Hopkins); en defunciones, tercer lugar mundial.

Primero los pobres, dijeron. Aumentó el salario mínimo, pero con efecto muy limitado: 60% de los ocupados están en la informalidad; tampoco beneficia a los campesinos ni a los millones desempleados por la pandemia. Y sube la inflación. “… 6.05 por ciento a tasa anual, nivel no visto desde diciembre de 2017, y el encarecimiento de estos productos se ha reflejado en varios alimentos, entre los que destaca la tortilla” (El Financiero, 3 de mayo). Luego de destruir los existentes, Morena introdujo sus programas asistenciales, que tampoco abaten la pobreza: “Los Programas Integrales de Bienestar analizados no atienden en su totalidad los riesgos que enfrentan las personas […] han tendido a enfocarse en las transferencias directas de apoyos económicos más que en la prevención, mitigación y atención de los riesgos que limitan el acceso a derechos” (Coneval). Advierte el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, UNAM: “… probablemente, las transferencias de la administración federal no estarían teniendo un impacto significativo en mitigar la crisis que vive la población…” (El Financiero, 11 de julio 2020).

Y es así, porque su naturaleza y objetivos son otros: comprar votos. Por sus resultados puede evaluárseles, así sea en lo general. A mediados del año pasado se sumaron a la pobreza entre 8.9 y 9.8 millones de personas; quienes dos años antes percibían un salario inferior al costo de la canasta básica, pasaron de 48.8, a 56.7% en 2020 (Coneval). La pobreza extrema habría pasado de 22 millones a 32 (UNAM, Programa Universitario de Estudios del Desarrollo). En este terreno prospera la criminalidad: 65 mil 300 asesinatos en 22 meses, y aumentan los feminicidios. Podría aducirse que por la pandemia crece la pobreza, y “afecta a todos los países”: sí, pero no por igual. Según la ONU “El impacto del COVID-19 en América Latina y el Caribe”: en 2019-20 México, seremos el país con mayor aumento en porcentaje en pobreza alimentaria.

En educación y cultura caemos: considerando todas las edades, “Reporta Inegi deserción de 5.2 millones de alumnos en el ciclo escolar 2020-21” (La Jornada, 24 de marzo). Fue suprimido el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento, y este año el presupuesto de la CONADE perdió más de cien millones respecto al anterior.

En lo político se criminaliza el derecho de organización, impidiendo al pueblo organizarse y defenderse. Se ataca también a los organismos independientes: pretenden suprimir al INE, y someter a otros contrapesos al gobierno. Se hostiliza a los medios de prensa insumisos. Todo pretextando combatir la corrupción, pero esta florece en las altas esferas en medio de escándalos. En su “Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019”, el Inegi consignaba: “comparando 2019 contra 2017, los casos de corrupción gubernamental pasaron de 25 mil 541 por cada 100 mil habitantes a 30 mil 456…”. Hoy se otorgan contratos mayoritariamente mediante adjudicación directa (74%).

Este es un resumen de las políticas, fiascos y engaños de la administración morenista y sus devastadoras consecuencias. Y todo mexicano consciente debiera cuestionarse sobre la solución que el problema amerita; el correctivo está en nuestras manos, y debemos aplicarlo, por el bien de la sociedad: adquirir conciencia de la desgracia causada por este gobierno y oponerle un valladar en las elecciones venideras.