Tres años de campaña agresiva y gestión mediocre

Tres años de campaña agresiva y gestión mediocre

En tres años, no hay nada que presumir, más que una campaña presidencial adelantada y el favoritismo del presidente

Adrián Pablo

El viernes 17 de septiembre, la Dra. Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, presentó su tercer informe de gobierno ante el congreso capitalino, el cual abarca un año lleno de polémicas, decisiones controversiales y una mala gestión por parte de la 4T, sin embargo, dentro del círculo morenista parece que no hay mucha preocupación por este rendimiento de cuentas, ya que confían en que la Dr. Sheinbaum será la sucesora del presidente López Obrador a pesar de todos sus errores y fracasos.

¿De dónde nace toda esta confianza? Ciertamente, la competencia interna, comparada con unos cuantos meses atrás, no es la misma, muchos de los “candidateables” ahora han pasado al olvido o a ser persona non gratapara la opinión pública y hasta al mismo presidente, un claro ejemplo es el del senador Ricardo Monreal, que hasta hace poco era el principal representante de la 4T en la cámara alta, sin embargo, eso cambió ante la llegada de la ex secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien rápidamente pasó a presidir la mesa directiva y ser -en los hechos- la única con voz y voto de la facción morenista. El motivo de esto, se dice, es por la presunta traición de Monreal en las pasadas elecciones, donde procuró sus intereses y los de familia, por encima de los del presidente, algo imperdonable, para este último.

El segundo prospecto, es el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, quien a los ojos de muchos es el personaje más centrado de la 4T, sin embargo, eso no lo excluye de polémicas y errores que han causado que pierda su estatus de “favorito del presidente”, como lo son la tragedia de la línea 12 del Metro, las negociaciones con Estados Unidos y hasta la negociación de compra de vacunas contra Covid-19, además de su claro conflicto contra Sheinbaum que los ha llevado a enfrentarse con declaraciones públicas en más de una ocasión y que han afectado más al primero según recientes estudios: “De acuerdo con la más reciente encuesta nacional de EL FINANCIERO, la opinión favorable acerca de Sheinbaum bajó de 45 a 35 por ciento entre abril y mayo, 10 puntos menos. Por su parte, la opinión favorable acerca de Ebrard bajó de 35 a 23 por ciento en el mismo periodo, 12 puntos menos”. (El Financiero 19 de mayo de 2021).

A Sheinbaum, sin embargo, no le ha bastado con tener un camino prácticamente garantizado para las elecciones de 2024, también se ha hecho notar entre la ciudadanía la intensa campaña mediática que se ha hecho en torno a la morenista. Detalles desde el mismo logo de la Ciudad de México -que muchos expertos han denunciado que contiene las iniciales de la alcaldesa-, hasta ser la acompañante principal del presidente en sus giras por varios estados de la república, muestran el interés por una anticipada campaña presidencial y el olvido de sus funciones en la capital del país. Precisamente es eso lo que los capitalinos y el país en general se debería preguntar, ¿si Claudia Sheinbaum ya está aspirando con las grandes ligas, es porque su administración ha sido buena? Nada más alejado de la realidad.

Uno de los principales problemas ha sido el Metro de la Ciudad de México, cuyas fallas van desde choques, incendios e inundaciones -causados por un malo o nulo mantenimiento-, hasta la anteriormente citada tragedia de la línea 12, que en mayo de este año causó la muerte de 26 personas y que, hasta la fecha, no tiene un claro culpable, ya que la jefa de gobierno -cuya administración debería haber alertado y dado mantenimiento-, sólo se ha dedicado a repartir culpas entre los anteriores gobernantes de la capital, mientras que las familias sufren y exigen justicia sin ser escuchadas.

El no escuchar a sus gobernados ha sido una de las características principales de esta gestión, en especial a las que se ven afectadas, como en el caso de los habitantes de Tláhuac, quienes el pasado 14 agosto sufrieron de inundaciones provocadas por la falta de desazolve y las intensas lluvias que afectaron a la capital, sin embargo, en lugar de ser recibidos por autoridades del gobierno morenista, fueron recibidos a golpes por la policía capitalina a unos minutos del zócalo. Otra muestra de intolerancia y uso de la fuerza pública fue el caso de los alcaldes electos pertenecientes a la “oposición”, quienes hace unas semanas fueron golpeados mientras trataban de ingresar al congreso de la ciudad.

Uno de los datos más llamativos de su gestión viene del último informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que reportó que, desde 2018 a 2020 -la administración de Sheinbaum-, la pobreza extrema pobreza extrema aumentó 163 por ciento, esto significa que en dos años casi medio millón de habitantes de la capital pasaron a vivir en pobreza extrema multidimensional, es decir que tienen tres o más de las seis carencias sociales consideradas dentro del Índice de Privación Social: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a seguridad social, calidad y espacios de vivienda, acceso a servicios básicos de vivienda y acceso a alimentación. Esto, sumado a la abismal pérdida de empleos, la situación no pinta para nada favorable.

Por si esto no fuera suficiente, se suma la pandemia por Covid-19, donde la Ciudad de México se destaca por la mayor cantidad de casos en el país y uno de los peores manejos. A la fecha, -16 de septiembre- hay más 927 mil casos y más de 38 mil muertes reportadas en la capital, sin embargo, poco se ha hecho por implementar medidas preventivas, el “semáforo epidemiológico”, sigue guiándose enteramente por los intereses políticos de la 4T y no por los contagios o la saturación hospitalaria.

En tres años, no hay nada que presumir, más que una campaña presidencial adelantada y el favoritismo del presidente, pero, ante sus gobernados, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha sido un gobierno mediocre, una gestión fracasada, llena de omisiones, violencia, pobreza, inseguridad y muerte. La Ciudad de México está sola, ya que su gobernante está cegada por el poder y la ambición política ¿Dejaremos que una persona así, llegue a la silla presidencial?