México sí requiere un modelo económico que genere oportunidades

México sí requiere un modelo económico que genere oportunidades

ESTÉNTOR POLÍTICO
Por: Miguel Ángel Casique

Este lunes, Gabriela Ramos, directora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dentro del marco del “Foro OCDE México 2018”, puso énfasis en que se debe buscar un modelo económico en el que el Estado empuje y fomente las condiciones que generen oportunidades para la sociedad y las empresas y aunque la idea general no está nada mal, sino todo lo contrario, es decir que la denuncia ahí está y es correcta, la verdad es que a la hora de ponerle el cascabel al gato ya no hay avances.

Nos comentan que en ese foro se abordaron varias temáticas y se enfatizó que, tanto en el país como en el mundo, es necesario y urgente un cambio de modelo económico y según la representante no debe seguir una etapa donde la autoridad siga siendo el “papá gobierno” y tenga que atender las necesidades, se deja ver que se plantea un nuevo Estado que ponga las bases para un desarrollo sólido y equitativo. ¿Un nuevo Estado?, parece complicado; ¿Qué ponga las bases para un desarrollo sólido y equitativo?, eso parece un poco más realista, pero da la casualidad que, ya en la práctica, para responder a la segunda pregunta es necesario que se resuelva la primera.

Y es que los momentos por los que atraviesa el país, de casi una completa inestabilidad social, donde hay al menos 80 millones de pobres, nada parece fácil: por un lado la población inconforme con su gobierno en los tres niveles por no atender sus necesidades básicas-elementales, ya no de las familias en particular, ni siquiera las que son de beneficio para toda la comunidad como salud (clínicas y hospitales), educación (escuelas en sus diferentes niveles), apoyos al campo (insumos, maquinaria y apoyos con proyectos productivos) o fuentes de empleos que garanticen una economía estable a las familias mexicanas; por otro lado, la concentración de la riqueza nacional en unas cuantas manos, dejando muy poco margen para el pueblo, que está generando inconformidad social que tarde o temprano llevará a la gente a tomar una decisión radical contra sus gobernantes y contra el mismo Estado; entonces las sugerencias y advertencias de la OCDE, están a tiempo.

Pensar que haya un nuevo Estado, sin embargo, tomado como el conjunto de instituciones que deben regular la vida en sociedad y que por tanto deben atender sus necesidades, no se explicaría por sí sólo; quizá lo más conveniente es que el Estado garantice, con todas sus instituciones, lo que la sociedad requiere con urgencia; para eso lo que se debe hacer es que alguien en el poder (Presidente de la República, Gobernadores, Diputados, presidentes municipales, etc.) aplique una nueva forma de gobernar y una nueva forma de distribuir la riqueza social, una reordenación en el gasto social y que los recursos que manejan los gobiernos no lleven otro destino que no sea el de invertirlo en infraestructura social; sin embargo, para que exista una nueva forma de gobernar, es indispensable que haya un nuevo tipo de gobierno y de políticos, que sean verdaderos representantes de la población y que surjan de ella misma.

Lamentablemente, nuestra historia registra políticos del mismo tipo, incluso, en estos tiempos electorales vemos como todos los candidatos gritan que ellos son los buenos y que van a cambiar al país, pero no han demostrado que eso vaya a pasar o que sus promesas no se queden en el aire. No hay en los rojos, azules, amarillos o demás colores en quién confiar para que aplique realmente algo nuevo en su formar de ejercer el poder y de gobierno; esto sólo pasará hasta el momento en que llegue alguien diferente a los políticos tradicionales, así las cosas cambiarán y se podrán poner las bases para un desarrollo sólido y equitativo, bases que se transformarían en acciones para que los millones de pobres que hoy apenas sobreviven, tengan lo que por derecho les corresponde.

Los comentarios que hace Gabriela Ramos son muy buenos para reflexionar en este tiempo de campañas, más cuando se dice que todo lo que “había informado el modelo económico de la mayoría de los países de la OCDE tenía sus bases en fundamentos que no se dan en la realidad y se refería concretamente a la idea de que “primero creces y distribuyes después, y luego te preocupes del medio ambiente”; además de que se mencionaba que el Estado solo debía corregir las fallas del mercado y que no tiene ningún papel para el desarrollo económico, pero esto fue refutado con los resultados de la crisis misma que existe en el país y en el mundo, comentan.

Entonces, si lo que se está planteando es que no se debe regresar a un modelo de “papá gobierno” como se dijo en ese “Foro OCDE México 2018”, sino un modelo en donde el Estado empuje y fomente condiciones para generar oportunidades para la sociedad y para las empresas, bien valdría la pregunta ¿Y quién de los políticos que a diario vemos en los medios de comunicación diciendo, cada uno por su lado, que él es el bueno para gobernar el país, lo hará? Es que ¿hay alguno que pueda hacer que el Estado cambie de política y ejerza realmente una nueva formar de gobierno?.

Todos los gobernantes tienen la obligación, porque ellos son los que tienen los recursos que recaudan con los impuestos, de apoyar a la sociedad, además de que deben recaudar impuestos también en la clase pudiente (rica) y no sólo con las familias mexicanas más pobres. Parece que ante tanta “oferta” política, en tiempos electorales, no hay ninguna que garantice lo que la OCDE ya ha dicho en varias ocasiones, un nuevo modelo económico que garantice mejores oportunidades para la sociedad y una mejor repartición de la riqueza nacional. Esto, como ya lo dijo un gran líder social, sólo será obra del pueblo educado y organizado que lleve al poder a sus verdaderos representantes; antes sólo habrá demagogia y más demagogia.

El clímax no político…

Cerca de 100 mil campesinos afectados por culpa de Sagarpa. Varios miles de campesinos se preguntan qué pasa en la Sagarpa y por qué hay tantos incumplimientos en sus delegaciones estatales. Nos comentan líderes, de algunas decenas de organizaciones en varios estados, que durante el 2017 hubo tortuguismo y burocratismo para entregar apoyos al campo: de insumos, maquinaria y proyectos productivos, y no se cumplió con la entrega de al menos unos 30 millones de pesos pero, además, nos dicen que usando mecanismos de “control” se impidió que los apoyos llegaran a los campesinos, parece que son maniobras de funcionarios y delegados en cada delegación.

Pero nos aclaran que esa situación es una copia literal en este año pues “abrieron” ventanilla, pero sólo para cumplir el requisito porque la intención sería no captar demandas de los campesinos y ponen como argumento principal que es año electoral; y es que entre todas esas maniobras y retención de recursos y apoyos, la dependencia federal que encabeza José Calzada Rovirosa, ya ni siquiera está en disposición de atender a los representantes de los campesinos, de los cuales varios miles pertenecen al Movimiento Antorchista, la nula atención y la no entrega de recursos estaría afectando a cerca de 100 mil campesinos en todo el país y alrededor 400 mil mexicanos. En la puerta están algunas protestas que José Calzada aún puede evitar.

Y regresando un poco en temática, la misma OCDE, ya presentó a los candidatos a la presidencia recomendaciones para que México crezca y les remarcó que es necesario que haya continuidad aun y cuando haya cambios Pero… ¿que continuidad habría?; parece que son las reformas que se realizaron o impulsaron desde el gobierno de Peña Nieto.

Y es que dentro las recomendaciones también se encuentra que los altos niveles de corrupción, inseguridad e impunidad se deben combatir con una nueva ola de reformas, esto tras la declaración de José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE; además refirió que la economía del país tiene rezagos cruciales que son negativos para el crecimiento de nuestra economía: baja productividad, limitado nivel de digitalización, baja internacionalización de las pequeñas y medianas empresas, bajos niveles de investigación y desarrollo, informalidad, pobreza, desigualdad y bajo nivel educativo. Todo esto habría que combatirlo, y por eso comentó se hacen las recomendaciones. Las recomendaciones son buenas pero no parecen ser un buen clímax político para Obrador, Anaya o Meade. Por el momento, querido lector, es todo.

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