De acuerdo con numerosas investigaciones realizadas en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 99.5% de los habitantes de entre 9 y 25 años de edad de la urbe, ya tienen características distintivas de Alzheimer, tales como la acumulación de la proteína Tau patológica, advirtió la Doctora Lilian Calderón Garcidueñas, Investigadora de la Universidad del Valle de México y de la Universidad de Montana.
En el marco del Día Mundial del Alzheimer, la Doctora Calderón Garcidueñas señaló que su reciente artículo “Contaminación del aire, combustión y fricción derivadas de nanopartículas y la enfermedad de Alzheimer en niños y jóvenes urbanos” publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease (2019;70(2):343), establece que los niños y jóvenes presentan déficits cognitivos asociados a cambios estructurales en el cerebro.
Además, con base en los resultados obtenidos a lo largo de más de 15 años de investigación, se ha encontrado que la patología de Alzheimer evoluciona desde la infancia, por lo que es necesario aplicar estrategias de intervención multidisciplinaria para prevenir o mejorar los déficits cognitivos, detener la progresión del Alzheimer y erradicar el riesgo de suicidio en individuos jóvenes residentes de zonas urbanas, estableció la Doctora Calderón.
Recordó que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud se prevé que el número total de personas con demencia alcance 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050. A partir de 2015, las proyecciones en México calcularon 3.5 millones de personas afectadas por Alzheimer para 2050, sin embargo, bajo estas circunstancias la proyección se incrementara de una manera importante en las poblaciones expuestas a niveles de contaminantes como las PM2.5 por arriba de la norma (USEPA 12ug/m3 media anual en promedios de 3 años) https://www.epa.gov/criteria-air-pollutants/naaqs-table
Los estudios de la investigadora apoyan otros múltiples estudios donde se establece la asociación entre las exposiciones a partículas finas (PM2.5) y ozono (O3) con un riesgo significativo desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Las nanopartículas derivadas de la combustión y la fricción contienen magnetita y por su tamaño muy pequeño, menos de 100 nm, llegan fácilmente al cerebro y están asociadas con daño temprano y progresivo a la unidad neurovascular y de las células cerebrales, dichas nanopartículas magnéticas ricas en hierro pueden producir estrés oxidativo, plegamiento de proteínas y fibrilación de estas, con el consiguiente daño celular, neuroinflamación y neurodegeneración.
En la Ciudad de México, niños y adultos jóvenes tienen exposiciones de por vida a PM2.5 y O3, y como consecuencia, la patología de Alzheimer que comienza en el tronco encefálico y el bulbo olfatorio está progresando sin descanso en las dos primeras décadas de la vida.