Jazzista Heberto Castillo rememoró el movimiento del 68

Jazzista Heberto Castillo rememoró el movimiento del 68
  • Como parte del espectáculo Vivencias del 68 se proyectaron imágenes históricas con música en vivo y dramatizaciones

Hace más de cinco años que al jazzista Heberto Castillo se le ocurrió crear un espectáculo multidisciplinario para recordar el movimiento estudiantil de 1968, inspirado en las andanzas de su padre, el luchador social Heberto Castillo Martínez. Fue la noche del miércoles 23 de mayo que a través de la música, el video y la actuación, mostró en la Cineteca Nacional cómo la propuesta escénica, histórica y cinematográfica Vivencias del 68 sigue vigente y ha evolucionado y cobrado nuevos bríos en aras de la memoria histórica.

En el marco de los 50 años de este movimiento y de los execrables hechos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el músico, acompañado de su banda, realizó un recorrido por los antecedentes y las protestas que llevaron al trágico final del 2 de octubre de 1968, donde aún se desconoce el número de estudiantes caídos.

Con la Sala 10 de la Cineteca totalmente llena de seguidores y ex militantes de este movimiento estudiantil, Castillo dio muestras de su destreza en el piano, mientras sus acompañantes en el contrabajo y las percusiones acompañaban con bastante destreza las imágenes que se proyectaban en pantalla y que muestran en orden cronológico los antecedentes de la matanza de Tlatelolco y el movimiento estudiantil, mismo que comenzó con la huelga ferrocarrilera y más tardes con las protestas de los médicos, llamado el movimiento blanco.

Con un tono musical en ascenso, Heberto Castillo y su banda lograron imprimir el dramatismo a las cruentas imágenes que se proyectaban y que fueron filmadas en los que se consideran los cuatro meses más convulsos de la segunda mitad del siglo XX en nuestro país.

Vivencias del 68 culmina con el segmento dedicado a los hechos de los años setenta, cuando todo el movimiento parecía a momentos estar sosegado, pero en realidad estaba en ascenso, lo cual dio lugar al famoso halconazo y posteriormente a la llamada Guerra Sucia.

Esta vez sin videos, pero sí con emotivas imágenes fotográficas, el espectáculo dio su cierre con los acordes de jazz de la banda, quienes al final fueron celebrados y vitoreados por todos los presentes en la Sala 10 del recinto emblemático del cine en la Ciudad de México.