El neoliberalismo más vivo que nunca, más mortal que nunca

El neoliberalismo más vivo que nunca, más mortal que nunca

Por Ignacio Acosta Montes

|Uno de cada 25 contagiados por covid-19 muere a nivel mundial y uno de cada nueve perece en México. Mientras que en Rusia fallece uno de cada 90 enfermos y en China, a pesar de que es el país que tuvo que enfrentar completamente a ciegas a esta nueva enfermedad, han muerto uno de cada 20. La diferencia estriba en la organización social vigente, en las prioridades que cada gobierno establece en su nación: si se busca el desarrollo económico con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población en general o se privilegian los intereses de los que acaparan la riqueza. No es cuestión de discursos políticos, mucho menos electorales, sino de acciones cotidianas y líneas estratégicas en las que se concretan las políticas de progreso y bienestar para las masas trabajadoras, aquella vieja promesa de la Revolución de 1910: justicia social.

En los hechos, el gobierno de Morena ahondó la desigualdad producto del neoliberalismo y, en lo esencial, haciendo a un lado los gritos estridentes de que en México ya se acabó ese sistema y otros dichos similares en las conferencias mañaneras, el partido en el gobierno recortó los programas y recursos que ya de por sí eran insuficientes para garantizar salud, alimentación, vivienda digna o educación para los hijos de los trabajadores. Estos gobiernos son responsables, entonces, de que la desigualdad continúe y se agudice. Han cerrado una de cada dos tiendas de abarrotes en las colonias populares de México y el Coneval, organismo para medir la pobreza y evaluar las políticas el gobierno, reporta a mayo de este año que casi 70 millones no tienen para adquirir la canasta básica.

La salud es un sueño cada día más lejano para la mayoría, el número de contagiados por covid-19 siguen subiendo y las quejas de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud continúan por todo el territorio nacional, como en la reciente denuncia hecha por el personal del Hospital General de Tijuana por la falta de equipo e insumos médicos para atender a sus pacientes. Es en la pandemia en donde Morena ha revelado su carácter neoliberal pues, como escribiera el ingeniero Aquiles Córdova Morán, “el neoliberalismo es el individualismo llevado a su máxima expresión”. Y así como la burguesía ha repetido ad nauseam que la pobreza es resultado de la falta de virtudes como la diligencia, laboriosidad, ahorro, responsabilidad… entre los humildes, achacando a una serie de vicios y deformaciones, la miseria que sufren los que todo lo crean con su esfuerzo y muchas veces con su sufrimiento, así el dúo de López, Gatell y Obrador, hacen equipo para meternos en la cabeza que la alta mortandad por covid-19 entre los mexicanos se debe a que somos golosos, tragones, huevones, fumadores y otras lindezas que con todo cuidado deslizan para evadir la responsabilidad del gobierno y del sistema de salud, particularmente, dejándolo todo en el plano de la responsabilidad individual. Al más puro estilo neoliberal, causalmente. Pero ¿sabía usted, apreciable lector, que México, además de resaltar por su alta letalidad entre los enfermos de covid-19, también destaca en el mundo por su alta proporción de jóvenes fallecidos? Vale la pena consignar lo publicado por N. Parish Flannery, investigador que basándose en los datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), encontró que el 47 por ciento de los muertos por covid-19 en la Ciudad de México son menores de 61 años, que casi la mitad de los pacientes entre 35 y 55 años que han fallecido por covid-19 en la Ciudad de México (1,171 de 2,450) NO PADECÍAN asma, diabetes ni obesidad. Entre estos pacientes relativamente sanos que no tienen diabetes, obesidad o asma, hay una característica que sobresale: tres cuartas partes fallecieron antes de ser conectados a un ventilador.

El imperialismo siempre se ha manifestado de la manera más brutal, y su expresión neoliberal no tenía por qué ser distinta, en los países dependientes. En las dos primeras décadas del TLCAN la fortuna de las 16 familias más ricas de México aumentó en 500 por ciento, aunque la economía creció en menos del 1 por ciento anual en ese periodo. Hoy, con todo y que la economía mexicana se derrumba hasta en -20 por ciento por la pandemia, las grandes fortunas siguen creciendo: de acuerdo con Oxfam, las élites económicas de Latinoamérica han ampliado su patrimonio en 48,200 millones de dólares, un 17% más que antes de la aparición del coronavirus. En el otro extremo, la recesión económica en el continente puede provocar que hasta 52 millones de personas caigan en la pobreza y 40 millones pierdan sus empleos, lo que supondría “un retroceso de 15 años para la región”, advierte la ONG. Morena trabaja a favor de la desigualdad; neoliberal entre los neoliberales, diga lo que diga, quiere un gobierno barato, el sueño de todas las burguesías, aunque ello implique hacer al pueblo víctima de su falsa austeridad: en plena pandemia se recortaron a la Secretaría de Salud mil 884 millones de pesos. En un comparativo elaborado con datos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial acerca de los programas de apoyo económico ante la covid-19 en el mundo, México se coloca en los últimos lugares de apoyo a su pueblo: de cada 100 dólares de su producto interno bruto, PIB, Alemania destinó 36 en apoyos a los afectados económicamente por la pandemia, Estados Unidos 14.8 dólares, Perú 12, Chile arriba de 10, Canadá 9, Guatemala más de tres y México, el México de la 4T, el de primero los pobres, apenas 40 CENTAVOS, ni un dólar. Ya lo dijo Mateo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Para desgracia del pueblo sus frutos ya están a la vista y están causando muertes y destrucción de la economía, con el consiguiente sufrimiento del pueblo, pues cada muerte que se suma en las conferencias de López Gatell es una familia devastada; cada punto que cae el PIB son familias lanzadas a la calle o a la hambruna. Pero como dice la sabiduría popular, no hay mal que por bien no venga: que los hechos nos despierten del engaño de 2018. A luchar unidos, conscientes y organizados por los cambios que necesita el pueblo de México.