Observar una naturaleza muerta es mirar un objeto que yace para el ornato, pero que le habla al pintor de otras cosas. Frutas, hogazas de pan, botellas de vino, flores vasos, pescados y demás. Son elementos que protagonizan las obras que se exponen en Naturaleza Inerte, muestra que se inauguró en el Museo Rubén Herrera la noche del martes.
La serie que reúne 30 piezas, y que celebra los 17 años del museo, está hecha por pintores coahuilenses, entre ellos destacan Eleazar Montejano, Roy Carrum y Griselda Tamez.
Las pinturas, hechas con diversas técnicas como óleos, aguafuertes y acrílicos se exhiben al lado de pinturas del mismo Rubén Herrera. Mención aparte merece la pieza Flores y Frutos de Victoria Garza, alumna de Herrera, que fue una donación al museo por parte de Adegundo Garza.
El motivo de la exposición según explicó Magda Dávila, directora del recinto, es “volver los ojos a toda esa gama de posibilidades que ofrece el género del bodegón”. Pues además de los clásicos elementos de comida y naturaleza, en varias pinturas aparecen objetos actuales como latas de aluminio.
Las obras más antiguas son las de Rubén Herrera, que fueron creadas hacia 1913. Así que para Dávila ese camino a recorrer, que concluye con las propuestas actuales, da a conocer los puntos de vista de los creadores sobre hechos de su contexto, de tal suerte que las cosas que los rodean aparecerán de una u otra forma en sus naturalezas muertas.
Exploración
Para la artista Teresa Villarreal este género era meramente ornamental en sus inicios, ya que “estaba consagrado a la belleza nada más, a la representación de la naturaleza. En cambio ahora utilizamos nuevas formas de expresión”. Es por eso que en su pintura aparecen dos latas de coca-cola aplastadas en una idea simbólica de volver a lo natural que es, en su caso, beber agua de limón.
La naturaleza muerta, en su sentido más básico, ha existido desde hace milenios: la representación de comida y bebida. Hay registros de ella en Egipto e Israel, pero su auge fue en Holanda durante la época flamenca.
El bodegón es un método de exploración y experimentación para los pintores, quienes incluso lo han tratado como un arte mayor, ejemplo de esto es Georges Braque. Así lo señala el crítico Guy Davenport en su ensayo Una Canasta de Fruta Madura.













