El historiador mexicano del circo Julio Alberto Revolledo Cárdenas (1958-2019) falleció el día de ayer 5 de mayo a las 10 de la noche. Sus restos serán velados en Gayosso Cuernavaca de la Avenida Domingo Diez 805.
Como el hombre primigenio, camino con los pies en la tierra y los ojos puestos en el cielo, para rescatar al circo mexicano de la muerte, y con ello la fuente de trabajo de unas 400 familias mexicanas dedicadas al espectáculo, al tiempo en que inoculó del germen del circo a muchas nuevas generaciones que ya presentan innovaciones en sus actos en diversas plataformas del mundo.
A esta tarea dedicó 16 años de su vida a través de la investigación particular, con el rigor metodológico que le imponía haber estudiado licenciatura en Relaciones Internacionales en la UNAM, la maestría y el doctorado en Historia del Arte en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Su legado consiste en el rescate de 200 años de historia del circo en México -tarea en la que fue apoyado por su madre Esther Cárdenas, miembro de la quinta generación de uno de los circos más antiguos en México: el circo Suárez-.
A través del libro “La Fabulosa Historia del Circo en México” (2004) donde rescata la historia de familias circenses como Suárez, Atayde, Fuentes Gasca, Esqueda, Bells, Hermanos Vázquez, Orrín, Padilla, entre otras que se suman en un largo etcétera.
Al analizar el desenvolvimiento de esta industria que reúne las características para ser considerada patrimonio inmaterial cultural de la humanidad, Revolledo propone como conclusión de su investigación que debería formarse al artista de circo en la academia.
Así nace la Licenciatura en Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas, de la Universidad Mesoamericana de Puebla, que abrió sus puertas hace 10 años con lo cual inyectó sangre nueva a un espectáculo tradicional que en México.
Gracias a ello, el circo se ha renovado en su discurso escénico, el riesgo experimenta nuevas posibilidades a través de los artistas formados en la academia.
Más tarde se publicó “El Siglo de oro del Circo en México” (2010), donde este arte toma características de empresa a partir del elegante circo ecuestre al que dio vida la familia Orrín.
En diversos foros internacionales participó como jurado de justas circenses e impartió talleres a niños y jóvenes. En su juventud cursó la Fue nieto del artista y director de circo peruano Carlos Revolledo. Le sobreviven sus hermanos Carlos y Marco Antonio, así como sus sobrinos.













