CIUDAD JUAREZ, Chihuahua.- “Traten
de evitar andar después de las nueve de la noche… La guerra me la declararon
y por lo tanto no me voy a quedar de brasos cruzados” (sic).
Ese comunicado ominoso fue desparramado
virtualmente de teléfono a teléfono entre miércoles y jueves por voceadores anónimos del crimen organizado.
Fue dirigido a pobladores de Creel, San Juanito, Bocoyna y puntos vecinos. Es la principal zona turística de la entidad, que igual continúa sufriendo una violencia extrema como Ciudad Juárez, o como la ciudad de Chihuahua, o la región occidente con punto central en Cuauhtémoc, el sur hacia Valle de Allende y Parral, y por supuesto, al noroeste, donde fueron asesinados con saña irracional niños y mujeres de la comunidad mormona LeBaron.
“No quiero que caiga gente inocente… hay les dejo a su criterio este comunicado ya que empieza la limpia de los marranos de la gente nueva, y esto es también para los chismosos, gatos, achichincles y dedos del pueblo así que ábranse porque aquí traigo la lista para limpiar Creel, así como ellos me pelean san juanito yo les voy a pelear creel. Buenas noches” (sic).
Al día siguiente del comunicado fueron dejados cuatro cuerpos en la funeraria de San Juanito y hubo balaceras en distintas poblaciones de la región.
Las coincidencias
con Ciudad Juárez, Chihuahua y
el resto de la entidad son totales. La pelea entre células y pandillas de la
Línea, o Cártel de Juárez, y Gente Nueva, o Cártel de Sinaloa, ha ido de
sanguinaria entre sus miembros al terror precisamente hacia la población civil.
Decretan “toque de queda” lo mismo en la Sierra que en esta frontera.
De lado, las policías municipales literalmente
arrinconadas por la fuerza superior en recursos de toda índole, incluido
sustancialmente el factor corrupción. Reos del Cereso estatal en unos instantes
tomaron en Juárez el penal y afuera sus cómplices incendiaron vehículos
particulares y camiones del transporte público con extraordinario margen de
maniobra.
La Fiscalía del Estado se ha desentendido por
completo de su responsabilidad y ha dejado en el abandono a la población civil.
Es Chihuahua durante los últimos tres años una de las entidades del país con
mayor índice de impunidad. Los grupos delictivos actúan sin mayor preocupación.
Y la estocadilla la está aportando el nuevo
régimen federal de la Cuarta Transformación y su mal ejemplo a seguir por los
grandes y pequeños cárteles delincuenciales con la premisa contraproducente de
no golpear el avispero para evitar “daños colaterales” a la población civil.
No son peritas en dulce los líderes de las
cámaras empresariales en la ciudad de Chihuahua.
Nos referimos a los integrantes del Consejo
Coordinador Empresarial (CEE) que ayer
sostuvieron una encerrona privada en Palacio de Gobierno con Javier Corral
Jurado. Le dijeron algunas verdades de ésas que no admite el gobernador; para
su caso, de las verdades que pecan y también incomodan. No perdonables.
Le reclamaron al mandatario la situación crítica
de inseguridad por la que atraviesa la ciudad de Chihuahua –igual que en todo el estado–, le pidieron que
apure a la Federación para que la Guardia Nacional asuma la responsabilidad que
le corresponde y que le baje a la burocracia en el prometido plan de inversión
2019-2021 que el propio Corral anunció con bombo y platillo hace meses pero que
hasta el momento no avanza, o lo hace a velocidad de tortuga.
Es altamente probable que Corral no vuelva a recibir a los líderes empresariales.
Les ha abierto las puertas de Palacio cuando mucho dos veces durante los tres
años que lleva de gobernador precisamente porque repele críticas y
cuestionamientos, así que será suficiente con esta encerrona y el desahogo de
los planteamientos directos llevados a cabo.













