Rosita, como le dicen de cariño, llegó como todos los días a su trabajo a las 6 am. Es empleada de limpieza en la Preparatoria Lázaro Cárdenas en Balderas. Entre sus actividades, abre el portón de la escuela para que pasen los alumnos.
Dieron las 8 am. Entonces Rosita observa que los estudiantes del plantel comienzan a preparar cartulinas; son “para la marcha de la FNERRR”, le dijo una niña. Rosita corrió a la dirección a preguntarle a ‘la maestra Lety’ “qué iba haber”. Recibe la respuesta: “una marcha para exigir mejores condiciones educativas”. Rosita no duda y decide sumarse.
Por fin, llegó la hora de comenzar a caminar al punto de encuentro. Pero, lo más importante, en todo momento la sonrisa y carcajadas que la caracterizan nunca faltaron. Combativa y empática se unió a los estudiantes a pesar de que ella solo terminó su primaria.
Las calles de la Ciudad de México fueron abarrotadas por más de 3 mil jóvenes de diferentes estados del país para mostrar su rechazo al Presupuesto de Egresos de la Federación 2023 que fue aprobado en Comisiones de la Cámara de Diputados y que en los próximos días será votado por el Pleno.
La Federación de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (FNERRR) arrancó su marcha en el Monumento a la Revolución. Desde jóvenes con uniformes escolares y trajes de charros, comenzaron a avanzar con dirección al Zócalo capitalino. A su paso, el público espectador sacó teléfonos, cámaras y tabletas para grabar el malestar entre la comunidad estudiantil por olvidar y dejar fuera del presupuesto federal las necesidades más urgentes de la educación en México.
“Mi padre me dijo: te vas a estudiar, pero si hay problemas, te pones a luchar”, fue la consigna más coreada por los asistentes. Y no solo maestros, también padres de familia acompañaban y se unían a los gritos de protesta que hacían retumbar los ventanales de los negocios en las Avenidas Juárez y 5 de Mayo.
La dirigencia de la FNERRR avanzaba al frente de los contingentes. Adán Márquez, el líder nacional, tomó el micrófono y denunció: “La 4T desmantela la educación”. En ese momento, el poco cansancio que unos cuantos sentían desapareció, fue momento de gritar más fuerte que ellos estaban ahí para exigirle al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador que invierta más en su futuro.
La unidad y disciplina fue otra característica. A la espera de que el escenario quedara listo para el mitin, comenzaron a realizar “olas de gente” mientras los medios de comunicación que acompañaban a la marcha tomaban fotos y grababan las expresiones en los rostros.
En breve, inició la calenda. Jóvenes con trajes oaxaqueños comenzaron a bailar. Los turistas y gente que iba caminando por la banqueta corrieron rápidamente para acercarse a observar lo que sucedía. “¡Pero qué bello!”, dijo una turista cubana. Los bailarines gritaban y gozaban la música, fue entonces el momento para sacar a bailar al público. “Estais en una fiesta”, dijo otra turista.
Con un sol que deja a cualquiera quemado de la piel, finalmente llegaron al Zócalo. Los ánimos no caían. Ahí esperaban más jóvenes, ansiosos y llenos de energía.
Arriba de una “tarima”, volvió a aparecer la dirigencia de la FNERRR entre aplausos. Fue momento de iniciar el mitin. Nuevamente Adán volvió a tomar el micrófono. Agradeció la asistencia y perseverancia de todos los asistentes. Pero, al mismo tiempo, también dio un breve discurso sobre su lucha: “Es un atropello de la 4T. La educación debe ser una prioridad para el gobierno, no sus obras. Necesitamos becas que sí les lleguen a todos los estudiantes pobres”.
Mientras la denuncia estaba a punto de terminar a las afueras del Palacio Nacional, en la Cámara de Diputados, el Dr. Brasil Acosta, diputado Antorchista, denunciaba el olvido a la educación, la ciencia, la cultura, el deporte y la falta de obras y servicios para la gente más pobre.
En ese momento, la FNERRR supo que no estaba sola, pues había tenido voz dentro del lugar donde quieren castigar a la educación.
Anunciaron que terminó todo. Rosita y los alumnos de “la Prepa de Balderas” regresaron a la escuela. Ella, con un raspado en la mano, se fue feliz a su casa porque “ya había ayudado”.














