El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien dejará el domingo con la llegada al poder de Luiz Inácio Lula da Silva, rompió este viernes su silencio e intentó apaciguar a sus seguidores más radicales, a los que pidió ejercer una dura oposición.
“No vamos a creer que el mundo acaba este 1 de enero” con la investidura de Lula, declaró Bolsonaro sollozando, en un directo por sus redes sociales, en el que instó a sus seguidores a “no tirar la toalla ni dejar de hacer oposición”, pero pidió que sea en forma pacífica y dentro del marco que establece la Constitución.
Bolsonaro partió este viernes hacia Estados Unidos, poco después de dirigirse a sus seguidores.
De esa manera, Bolsonaro no cumplirá la institucional tradición del traspaso de la banda presidencial, un gesto apenas simbólico pero que respetado por todos los mandatarios desde que Brasil recobró la democracia, en 1985, tras 21 años de dictadura.














