Hace unos días la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció que México colocó tres nuevos bonos de referencia en los mercados internacionales, alcanzando un monto total de 7 mil 500 millones de dólares. Entiéndase que un bono de deuda es un instrumento financiero que emite una empresa o gobierno para financiarse, y el emisor se compromete a devolver el dinero prestado al comprador con intereses fijados previamente. La demanda máxima para estos bonos alcanzó la impresionante cifra de 21 mil 300 millones de dólares; el comunicado de Hacienda disfrazó muy bien la realidad de la situación, pues en ningún momento explica que un “bono de deuda” es déficit.
Por lo anterior, se avizora panorama económico complejo. La inflación se mantiene elevada, el crecimiento económico es lento y la deuda pública es cada vez más alta, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dejará una deuda pública insostenible.
De acuerdo con Hacienda, el déficit fiscal para 2024 será de 5.4 por ciento del PIB, el más alto en 30 años. Esto significa que el gobierno gastará más de lo que ingresará, y tendrá que recurrir a la deuda para financiarse.
La deuda pública de México ya supera el 50% del PIB, un nivel considerado alto por los organismos internacionales. Además, el costo financiero de la deuda ha aumentado en los últimos años. En 2023, el gobierno pagó 800 mil millones de pesos en intereses por la deuda, un monto equivalente a 2.5 por ciento del PIB.
En enero de 2024, México colocó 7 mil 500 millones de dólares en deuda en los mercados internacionales. La operación fue exitosa, ya que los inversionistas aceptaron pagar tasas de interés atractivas. Sin embargo, esto no significa que el gobierno no esté endeudando al país.
En comparación con los gobiernos anteriores, el gobierno de AMLO se ha endeudado más. En términos reales, la deuda pública ha aumentado en 53 por ciento desde que López Obrador asumió la presidencia en 2018.
El crecimiento económico de México también ha sido lento en los últimos años. En promedio, la economía mexicana ha crecido a una tasa de 1.1 por ciento durante el sexenio de López Obrador; esto significa que el tamaño de la economía es casi igual al de 2018.
La combinación de un déficit fiscal elevado, una deuda pública creciente y un crecimiento económico lento, plantea un riesgo para la estabilidad económica de México.
¿Cómo nos afecta a los mexicanos?
El aumento de la deuda pública tiene un impacto negativo en la economía de México. Por un lado, reduce el espacio fiscal del gobierno para invertir en proyectos que impulsen el crecimiento económico. Por otro lado, aumenta la carga fiscal para los ciudadanos, ya que el gobierno necesita recaudar más impuestos para pagar los intereses de la deuda.
En concreto, el aumento de la deuda pública significa que los mexicanos recibirán más ingresos, pero les alcanzará para menos. Esto se debe a que el gobierno tendrá que recaudar más impuestos para pagar los intereses de la deuda.
Además, es probable que el gobierno aumente los impuestos después de las elecciones de 2024. Esto se debe a que el gobierno necesitará más recursos para financiar su gasto social y su deuda pública.
¿Qué se puede hacer?
Hay varias medidas que el gobierno podría tomar para reducir el riesgo de la deuda pública. Entre ellas, se encuentran:
- Aumentar el crecimiento económico. Esto permitiría al gobierno recaudar más impuestos y reducir su dependencia de la deuda.
- Reducir el gasto público, dejar de planear proyectos faraónicos que no generan ingresos. Esto permitiría al gobierno liberar recursos para pagar la deuda.
- Reestructurar la deuda pública. Esto podría ayudar a reducir el costo financiero de la deuda.
Sin embargo, estas medidas son difíciles de implementar, ya que requieren consenso político y un esfuerzo sostenido del gobierno, y sobre todo, que López Obrador deje de tener “otros datos”.